
Un mes de celebraciones en Bergondo. De centenarios como el que hace una semana llevó a la alcaldesa, Alejandra Pérez Máquez, hasta A Lagoa, en Ouces, o como el de este Luns de Entroido, el de Erundina Amado García, vecina de Lubre.
La mandataria la visitó en su casa, en el núcleo de Sanín, con motivo de su 100 cumpleaños para entregarle un obsequio en representación de la institución y de la ciudadanía de Bergondo.
Natural de Torres, en Vilarmaior, en la otra orilla de la ría, allí se casó allí y tuvo tres hijas antes de emigrar a Alemania con su marido, donde estuvo dos años, empleada en una fábrica hasta que regresaron y se instalaron en A Coruña.
En la ciudad coruñesa regentaron un establecimiento de hostelería hasta 1974, cuando una de sus hijas emigró a Inglaterra y ella se quedó cuidando una nieta, comentan desde Bergondo.
Ahora, tiene cinco nietos y seis bisnietos, algunos de los cuales soplaron con ella las velas de su centenario, este día 16.
En Lubre, a donde llegó desde A Coruña cuando una de sus hijas compró allí un terreno y construyó una casa y ella y su marido decidieron hacer lo mismo, se instaló de manera definitiva durante la crisis del covid-19.
Con Erundina vive uno de sus cinco hermanos, el menor, y ella “está fantástica de salud, no toma medicinas, le gusta mucho comer y cada día hace su cama, el baño y recoge la cocina”, además de estar “atenta a la llegada del panadero”, calcetar, jugar la partida y pintar, a lo que se aficionó en pandemia animada por una de sus nietas.








