Fina Paulos | “Los alumnos merecen y necesitan ser escuchados”
Mejor docente de secundaria de España en la última edición de los Premios Educa Abanca, Fina Paulos insiste en que enseñar “es mucho más que transmitir contenidos”

Distinguida como Mejor Docente de Secundaria y Bachillerato de España en los Premios Educa Abanca 2025, Fina Paulos Lareo es, sobre todo, alguien que sabe escuchar y entender a sus alumnos de 4º de ESO. Esa es, en su opinión, una de las claves de su éxito y la confirmación de que “educar es mucho más que transmitir contenidos”, como ella misma expresó delante de sus compañeros durante su intervención en la entrega de los Premios Educa Abanca.
Natural de Santa Marta de Babío, en Bergondo, y vecina de Oleiros, es profesora en el IES Maximino Romero de Lema de Baio, donde comparte claustro con Óscar Rey, reconocido como Mejor Profesor de España de Formación Profesional (FP). La muestra de que desde un centro rural, con menos estudiantes y en ocasiones también menos recursos, también se puede alcanzar la excelencia educativa, y además haciendo lo que a uno le apasiona: “Lo que realmente me hace feliz es dar clase, siempre, desde niña, ha sido mi vocación”, dice Paulos.
El Premio Mejor Docente de Secundaria 2025 llega, además, tras varias nominaciones anteriores impulsadas directamente por su alumnado, que es quien da el primer paso en el proceso de selección, y sus estudiantes apostaron por ella hasta tres veces, una vez estando en Vilalba y las dos últimas, en Baio. “Ellos proponen a sus profesores y justifican los motivos, tras lo cual un jurado realiza una primera criba”, señala emocionada tras obtener 135,5 puntos en la clasificación definitiva de los diez finalistas, cuarenta por encima del segundo clasificado, de Castilla-La Mancha; más del doble que el décimo, de Valencia.
“Antes de ir al acto me desearon suerte, pero me dijeron que, saliese lo que saliese, para ellos era la mejor, y ese es para mí el mayor galardón”
Una vez superado el corte inicial, los docentes seleccionados deben presentar un extenso dossier de méritos vinculados al trabajo realizado durante el curso escolar: proyectos educativos, actividades con el alumnado, formación continua, iniciativas solidarias o trabajo en valores. Así, aunque reconoce que la recopilación de toda esa documentación supone un gran esfuerzo, asegura que compensa con creces cuando recibe el cariño y el reconocimiento diario de sus alumnos del Romero de Lema. De hecho, considera que ese vínculo cercano es la clave por la que sus estudiantes deciden nominarla año tras año.
Según relata, ellos mismos le han expresado que valoran especialmente que siempre los anime, que los escuche, que mantenga una actitud positiva y que raramente recurra al reproche: “Antes de acudir al acto me desearon suerte y me dijeron que saliese o no, para ellos era la mejor, y ese es el mejor reconocimiento”, comenta Paulos.
El trato cariñoso, la empatía y la capacidad de escuchar a adolescentes de entre 15 y 16 años –una etapa que define como complicada pero maravillosa–son esenciales en la enseñanza y Fina Paulos está convencida de que, además, merecen atención, “muchos jóvenes lo que necesitan es ser escuchados”, aunque el sistema educativo no siempre es consciente de ello.
Titular de Informática, imparte en 4º de ESO la asignatura optativa Inteligencia Artificial para la Sociedad, que lleva desarrollando en el centro desde hace tres años, cuando apenas existían materiales didácticos. “Galicia fue una de las primeras comunidades en introducir esta materia” y Paulos, como su compañero Óscar Rey, tuvo que apoyarse en la autoformación, la investigación constante y el trabajo colaborativo con otros docentes para sacarla adelante. Esa actualización permanente —que incluye cursos, libros, congresos y formación al profesorado— la vive como un sacrificio asumido con gusto, incluso cuando implica restar tiempo a su vida personal.
Resultado de esa dedicación han surgido dos libros sobre IA. Uno de ellos, el primer manual en gallego sobre esta materia, así como diversos reconocimientos, entre ellos un premio nacional a experiencias educativas en competencias digitales.
Aun así, insiste en que lo verdaderamente importante no son los galardones, sino las experiencias que el alumnado se lleva consigo y recuerda con especial cariño proyectos que permitieron a estudiantes viajar por primera vez en avión, convivir con jóvenes de otros países o participar en festivales internacionales, como el que los llevó hace unos años a Plasencia, en Extremadura.
“Estas experiencias, aunque no siempre vayan acompañadas de premios materiales, dejan una huella imborrable en los estudiantes”, comenta Paulos que, a pesar de los 45 minutos en coche que la separan de su residencia, se declara encantada y satisfecha con su trabajo en Baio, en el IES Maximino Romero de Lema. Un centro que ella define como una gran familia, donde el trato es cercano y el conocimiento mutuo marca la diferencia. “Esos 45 minutos de desplazamiento hasta Baio compensan ampliamente por lo que encuentro al llegar al aula”, insiste. Eso es: un alumnado implicado, agradecido y afectuoso que le recuerda cada día por qué eligió ser profesora. Para ella, el mayor reconocimiento posible sigue siendo que un alumno considere que su trabajo merece la pena. Ese, afirma, es el verdadero sobresaliente.








