Calvelo argumenta los últimos despidos en Arteixo: insultos, un coche manipulado y un arma cortante

El Gobierno de Carlos Calvelo respondió esta mañana a las críticas de la oposición y del sindicato CIG, que convocó una concentración delante de la casa consistorial, defendiendo su actuación y todas las decisiones vinculadas al Área de Personal del Ayuntamiento de Arteixo.
Así, explicó que en los tres últimos años se han visto obligados a realizar tres despidos y a abrir varios expedientes disciplinarios por cuestiones relevantes que el alcalde se encargó de exponer durante su intervención, desde sabotajes a amenazas: los empleados “tienen derechos, pero también obligaciones”, expuso Calvelo.
La oposición solicitó una sesión extraordinaria para analizar los últimos movimientos, “nun contexto marcado pola opacidade, os conflitos laborais e as sospeitas na xestión do persoal municipal”, denunció el PSOE.
Los socialistas advirtieron de decisiones “arbitrarias, opacas e sectarias”, de supuestos casos de enchufismo y maniobras como sanciones y expedientes que, en su opinión, pretenden “silenciar as queixas dos traballadores”, manifestaron desde el PSOE.
El mandatario arteixano, que rechazó las acusaciones de oscurantismo, detalló los motivos de todas y cada una de estas actuaciones y, en relación con el despido más reciente, señaló que se adoptó atendiendo a los informes elaborados por los responsables del servicio y por el jefe de la empresa encargada del mantenimiento de los camiones de recogida de residuos, donde se apunta a que el operario “había manipulado el sistema de seguridad de un vehículo”, poniendo en riesgo la integridad de la ciudadanía y del coche, y al “incumplimiento reiterado de las tareas de limpieza”, pese a las advertencias del capataz encargado, como relató Calvelo.
El alcalde también dio cuenta de otro despido respaldado por una sentencia y, en este caso, motivado por la agresión verbal y física de un trabajador al capataz del servicio de limpieza viaria, al que incluso atacó “con un arma cortante, obligándolo a refugiarse en un vehículo”, continuó el alcalde, quien aclaró que el Juzgado de lo Social, al considerar que la agresión era “susceptible de causar lesiones o incluso la muerte”, avaló la decisión del Concello de Arteixo.
El tercer caso citado corresponde a un operario del servicio de aguas que, en varias ocasiones, se negó a realizar tareas encomendadas alegando desacuerdo, a lo que se sumaron otros incumplimientos entre los años 2024 y 2025, como negarse a devolver un vehículo municipal durante una baja laboral o incluir comentarios inapropiados en los partes, con expresiones ofensivas hacia sus superiores, a los que calificó de “necios e incompetentes”, o comentarios sobre Francisco Franco.
Además de los despidos, el alcalde informó de otros expedientes disciplinarios, entre los que destaca la suspensión de empleo y sueldo a un conductor del servicio de residuos tras una agresión física y verbal a un compañero, hechos que también fueron confirmados por los tribunales, o una sentencia relativa a un empleado de Sumarte, que denunció una supuesta “modificación de sus condiciones laborales al impedírsele el uso del coche de empresa para fines privados”, si bien el juzgado rechazó su reclamación, recordando que estos vehículos no pueden emplearse para actividades como “ir a la compra o llevar a los hijos al fútbol”.
Calvelo expresó su disgusto por este tipo de situaciones, pero insistió en que las administraciones tienen la obligación de investigar los incumplimientos graves y actuar en consecuencia, mediante la apertura de expedientes que pueden derivar en sanciones o despidos. l










