Noelia Fandiño, crossfitera y concursante televisiva: “Lo cotidiano me aburre, para mí la vida es una fiesta”

La vecina de Arteixo Noelia Fandiño es un torbellino. Madre de tres hijos y conocida por su faceta crossfitera, también escribió un libro y en los últimos tiempos ha participado en programas televisivos como ‘Salvaxe’ –una especie de ‘Supervivientes’ emitido en TVG–. Ahora es una de los doce concursantes de ‘Bailamos’, que se estrenó el sábado en la misma cadena y que tiene un premio final de 10.000 euros.
¿Le llegan las horas del día?
A mí lo cotidiano me aburre y la monotonía más. Tengo tres hijos, dos gemelos de 20 años y otro de 17, y mientras fueron pequeños yo me dejé un poco de lado porque soy una madre muy presente y tenía un trabajo más convencional para poder atenderlos mejor. Ahora que ya son tremendos tres hombres y estoy orgullosa de ellos, hago cosas que me gusten: la adrenalina y los retos. La vida es una fiesta y yo la quiero vivir con todo. ‘Bailamos’ no va a ser el último de los proyectos en los que me meta.
¿Cómo surge lo de ‘Bailamos’?
Me llegó un casting, no me acuerdo cómo, donde pedían a gente que siempre hubiese bailado en casa. Envié mis datos y me llamaron para una entrevista presencial donde me hicieron bailar; después pasé otras fases hasta que me convertí definitivamente en concursante.
Pasó la última fase bailando ‘El anillo pa’ cuándo’ de Jennifer López. ¿Qué estilos le gustan?
De todo, siempre he bailado aunque nunca de manera profesional. Por falta de tiempo tampoco fui nunca a clases y es algo que siempre tuve pendiente, entonces no se me ocurrió mejor manera que ir a hacerlo en la tele (risas).
¿Cómo funciona el concurso?
Cada semana te toca un baile distinto. Aleatoriamente te asignan a uno de tus compañeros y bailas con él, aunque el jurado puntúa individualmente. Todavía estamos grabando, este sábado se emite la gala 2 [TVG, 22.00 horas].

Estuvo en ‘Salvaxe’, donde les ponían en condiciones extremas.
Sí, una experiencia súper positiva. Es un concurso de convivencia en situaciones adversas. Nos ponían pruebas físicas que había que completar para conseguir lo básico: comida, aseo, descanso... según cómo lo hicieras mejoraban las condiciones de estos apartados. Era un reto constante y a mí me encanta eso. Imagina a ocho personas metidas en una tienda de campaña sin ducharte: tienes que estar un poquito cuerda.
¿Sus hijos siguen sus pasos?
Les gusta el deporte pero son discretos, no como yo (risas). Pero me apoyan en todo.










