La centenaria tradición de una parroquia de Arteixo para atraer a la suerte: "Todos levan este pan para a casa"

Cada 28 de enero, día de San Tirso, la parroquia arteixana de Oseiro rinde homenaje a su patrón con una curiosa tradición: la procesión de la Rosca, un rito ancestral con el que antiguamente se llamaba a la fortuna y la fertilidad –tanto en las mujeres como en los campos– y que hoy se mantiene gracias a vecinos como José Riveiro Ferrín, que recuerda esta fiesta “de sempre”. “Faise desde tempos inmemoriais, é unha tradición moi, moi antiga”, indica.
Explica Ferrín que las primeras roscas las elaboraba Manuel Rey Suárez, de la panadería Rey, una labor que después continuaron sus hijos, Jesús, Dolores, María Luisa o Santiago (Chacho). Este último se encargó de este cometido hasta que se jubiló en la panadería La Nueva de Vilarrodís, y en su momento también las preparó el establecimiento O Forno da Vella, aunque siempre bajo la batuta de Alberto Rey, hijo de Chacho, que ahora las hace en uno de los despachos de la panadería Carracedo con la idea de “pasar el testigo” pronto. “Alberto ten a fórmula. Levan fariña de trigo pero non levan sal nin fermento, por iso poden durar un ano e pico tranquilamente, non pudren”, explica Ferrín.
Se cuecen cuatro roscas –que no son comestibles– y dos de ellas salen en procesión tras la misa solemne del 28 de enero. Adornadas con flores, limones, manzanas y naranjas, son portadas por un hombre y una mujer –o un niño y una niña– “para simbolizar o chamamento á fertilidade e ao renacer da vida despois do inverno, cos días que medran e o brote das primeiras flores”, detalla el vecino de Oseiro, que añade que el ceremonial “dura varios días”.
Reparto de las piezas
Tras la procesión del día de San Tirso, la parroquia honra al Sacramento el día 29 y a la Virgen del Carmen el 30. Ya el 2 de febrero hay una misa por la Candelaria y el 3, día de San Blas, se dan misas a las 10.00, 11.00, 12.00 y 13.00 horas. Para terminar, el domingo siguiente a San Blas se parten las roscas en pequeños trozos que los fieles toman como amuleto: “Todos os veciños levan un cacho da rosca bendecida para a casa, incluso algúns que non veñen á misa piden que se lles colla o seu trozo. As familias gardan este pan como un amuleto, para estar protexidas dos males”, asevera José Riveiro Ferrín.
“Es una tradición que no debería perderse”, dice Alberto Rey, nieto de Manuel Rey Suárez, que no desvela la receta de este pan tan especial, que se mantiene intacto con el paso del tiempo.
En su momento, recuerda Ferrín, San Tirso era festivo en la parroquia: “Celebrabase tamén o Santo Tomás. Aquí en Oseiro había unha Escola Nacional e ese día, o 28 de xaneiro, non había clase. Agora téntase transmitir esta festa aos pequenos pero é máis complicado”, apunta.
La procesión de la Rosca será mañana tras la misa de las 13.00 horas y los vecinos se encomiendan a santa Clara para que las borrascas respeten. “Estes últimos anos saíu a procesión, pero a saber”, concluye el vecino.













