Josep Maria Pascual: “Arteixo está siendo referente pese a ser pequeñito; pequeño pero matón”

Doctor en Sociología e Historia, licenciado en Ciencias Económicas, director de Estrategias de Calidad Urbana desde 1995 y presidente de la Fundación Ciudadanía y Buen Gobierno desde su fundación en 2003. Es una ínfima parte del currículo de Josep Maria Pascual Esteve, que ha asesorado a más de cien ciudades y municipios de todo el mundo en el ámbito de la planificación estratégica y territorial y que actualmente trabaja con el Ayuntamiento de Arteixo.
¿Cuál es su labor en Arteixo?
Querían hacer una agenda urbana y rural del municipio que incluyera proyectos público-privados para mejorar esta relación tanto en lo mercantil como en lo social. Está demostrado que los municipios en los que todos sus actores colaboran tienen un desarrollo económico y social más importante y más sostenido en el tiempo. La capacidad de vertebrarse cuando hay una crisis continúa y la gente es capaz de afrontar mejor las situaciones negativas. En el caso de Arteixo, esta agenda se ha hecho de manera muy colaborativa.
¿Qué retos tiene por delante este municipio?
Muchos. Se quiere incidir en que su poderío industrial revierta en calidad de vida. La competitividad de las empresas cada vez viene más dada por situarse en un entorno de calidad. Arteixo tiene muchos atractivos y quiere aprovecharlos para su crecimiento. Tiene dos particularidades muy claras: una es que la agenda urbana se ha hecho pensando en que su impulso será con la colaboración público-privada y otra es que se ha pensado en trabajar con otros municipios, buscando el consenso.
Se anticipó en cosas como la recogida de basuras, fueron el primer ayuntamiento de por aquí que implantó los cinco contenedores. Supo ver a largo plazo.
Desde hace tiempo tiene una oficina de temas estratégicos y relaciones con Europa y es pionero en muchas cosas. Participa en muchas redes de ciudades y está asumiendo un papel de referencia a pesar de ser un municipio pequeñito. Pequeñito pero matón (risas).
Defiende la colaboración como base de todo. En una sociedad tan individualista, ¿cómo se consigue ese consenso que pide?
Hay que hacer ver que el interés general es compartido, encontrar aquellos proyectos que puedan trabajar unos y otros. Hay que levantar la cabeza para ver qué interés compartido puede salir a partir de los intereses particulares de cada lugar. Que la fragmentación territorial no sea una fragmentación mental.
"Hay que considerar los municipios como puntos de una red y seguir tejiéndola con políticas de pactos y acuerdos, de forma flexible"
En un territorio disperso como Galicia a veces se defiende a capa y espada el ‘marco’, la parcela, y no el bien común.
Los municipios vienen de la Edad Media y si se hicieran hoy se harían de otra manera. Pero es cierto que han generado un sentimiento de identidad, de pertenencia, y hay que mirarlos como si fueran puntos nodales de una red. No hay que pensar tanto en cambiarlos sino considerarlos una red y seguir tejiéndola, partiendo de la autonomía local pero buscando consenso. No es malo que haya identidad siempre y cuando se mire un poco más allá. Una economía europea exige que se colabore con estructuras flexibles. A veces se necesita actuar a nivel metropolitano o de una macrorregión, lo que hay que hacer son políticas de pactos y acuerdos.
No mirarse tanto el ombligo.
Colaboración horizontal para lograr un éxito sostenible y sostenido en el tiempo.














