Hay vida más allá de Betanzos: algunos ‘templos’ de la tortilla en el área coruñesa

La tortilla de patatas celebra este 9 de marzo su Día Internacional y, aunque la variante de Betanzos es una de las más exitosas, hay otros ‘templos’ de este plato en el área metropolitana coruñesa, con legiones de fieles. Doña Maruja, en O Burgo (Culleredo), Cervecería Barral, en Crendes (Abegondo) y Bar Preludio, en Santa Cruz (Oleiros), repasan algunas de las claves del éxito de sus tortillas.
“Aquí a facemos ‘jugosa’ pero non esparcida. Levo uns 30 anos facendo tortilla, primeiro nun bar aquí ao lado e desde hai moito no Barral. A xente di que teño man para a cociña, supoño que si porque siguen encargando moito”, explica Manoli Mosquera, proveedora ‘histórica’ de las tortillas para el Real Club Deportivo. Cuentan los veteranos del Barral que en tiempos de Bebeto y Mauro Silva la plantilla acudía con regularidad a comer al restaurante, algo que ha cambiado y ahora las viandas se llevan para degustar en la ciudad deportiva de Abegondo, a 1,5 kilómetros de allí.
Para Mosquera, el truco está en usar patatas de calidad y “cercanas”, como las de Coristanco, y practicar mucho. Ella, además, intenta darles “un toque” con ingredientes como chorizo o panceta y señala que la cebolla la usa “poucas veces, porque non a todo o mundo lle gusta”. Normalmente, añade, la tiene de pincho con la consumición y suele elaborar una media de 15 diarias, “pero todo depende dos encargos”.
Además de la tortilla, la hostelera es conocida por otros platos tradicionales como la carne asada o los callos. “Todo o que fai acaba sendo unha especialidade”, comentan sus clientes.

El Preludio es uno de los imprescindibles en el área y su tortilla es religión para muchos, especialmente el fin de semana, cuando despachan más de medio centenar por día.
“No es la típica de Betanzos, pero al cortar ya se nota que está jugosa. Las patatas son de Carballo, los huevos de corral y el aceite, bueno y de oliva. El secreto es el tiempo que le dediques”, dice José María Martínez, fundador del local que hoy regentan sus dos hijos.
En temporadas como el verano tienen, incluso, que rechazar algunos encargos de tortillas. “Nos vemos desbordados”, asegura Martínez, que también destaca de su cocina los calamares, las croquetas o las parrochitas.

En O Burgo, junto a la plaza Europa, el toldo de Doña Maruja reza ‘especialidad en tortillas’. “Casi nos dedicamos exclusivamente a ellas, hacemos mil al mes”, dice Carlos Leis, su propietario, que resalta la variedad de sabores que ofrecen, entre ellos de chicharrones y queso, “casi la más vendida”, y apunta que la proporción ‘cebollista’ está en un 55% sin y 45% con. “No deja de ser como una pizza: le puedes meter muchas variantes”, indica el empresario.
Tienen servicio a domicilio y el Almeiras, por ejemplo, las vende en su campo de fútbol: “Ponen un pincho por un euro, a modo simbólico, para ayudar a sufragar gastos del club”, dice Leis.
Cabe añadir un ‘bonus track’ en Sada, una joya escondida en uno de sus bares singulares, El Canalla, con inspiración marinera y ubicado en la avenida do Porto. “Tienes que tener la suerte de que ese día la pongan de pincho, que no siempre la hay, pero la tortilla con chorizo es espectacular”, ‘chiva’ a El Ideal Gallego una vecina de Carnoedo.









