Arteixo y Sada desafían al cielo para despedir con euforia a Don Carnal
Los desfiles de disfraces y carrozas marcaron la agenda del Martes de Entroido en el área coruñesa

Un Martes de Entroido, como tanto otros en los últimos años, mirando al cielo, a la espera de la entrada de ‘Pedro’. Las alertas se activan de nuevo este miércoles, que se supone el último día de excesos, el del adiós a Don Carnal. Antes, muchas risas, sátira y retranca en los municipios más cercanos a A Coruña.
Arteixo y Sada, ‘salvados por la campana’ meteorológica, no escatimaron en ingenio ni creatividad para inundar las calles de color y diversión; para constatar que los carnavales siguen siendo una de las celebraciones más arraigadas en Galicia. En algún momento, para sorpresa e incredulidad de los asistentes –cansados de tanta agua y ansiosos de vitamina D– hasta el sol se asomó por las avenidas de A Mariña y de Fisterra.
En el municipio sadense, la música acompañó a los entusiastas que, con todo su salero, desfilaron entre la casa de la cultura y el Pabellón Municipal de Deportes, en Samoedo. Allí, entronizaron los disfraces y las carrozas más originales y calentaron motores para la Queima da Sardiña en As Delicias.
En las calles de Arteixo, cientos de ciudadanos abrazaron con ilusión el recorrido de la comitiva, con comparsas y carrozas de casi todos los colores, desde Candame hasta el campo de la fiesta, donde se instaló el escenario en que se entregaron los premios –incluido el de ‘Mellor Choqueiro 2026’– en el marco de un acto de lo más divertido, animado por Vero Rilo.
El área metropolitana continuará volcada con el Entroido unos días más, aunque el calendario cristiano marca el Miércoles de Ceniza como el de inicio de la Cuaresma. Así, Oleiros, Bergondo y Cambre reservan a el viernes y el sábado sus celebraciones más destacadas: la Festa do Entroido en Santa Cruz, la del Entroido y da Orella en A Cruz do Sar y el Entroido Pequeno de Cambre. El Domingo de Piñata será el turno de Samede, el único de estilo tradicional que sobrevive en As Mariñas.












