
Con la llegada de las fiestas, las confiterías y panaderías de A Coruña y su comarca viven días frenéticos de encargos y aprovisionamiento para surtir a los hogares de algunos de los manjares que no pueden faltar en Navidad.
Enza di Piazza, nacida en Surrey (Gran Bretaña) de padre italiano y madre cambresa, transforma su tienda de Lamiño (Cambre) en un cuento de Navidad cada diciembre gracias a una espectacular decoración con tren, trineo o enormes cascanueces, entre otros objetos. Sus refinadas ‘naked cakes’ y sus milhojas son todo un símbolo de la casa, pero estas semanas arrasa este último postre en formato abeto: “Queda muy coqueto con los adornos y el lazo, viste mucho la mesa”, indica Di Piazza.
Sus orígenes británicos propician que en su despacho también se ofrezcan los ‘mince pies’ o el ‘fruit cake’, cuyo interior de frutas maceradas con azúcar y cognac durante un mes ha ido conquistando paladares “poco a poco”: “Los fuimos dando a probar para que la gente los conociese, porque en general aquí gusta lo tradicional”, reconoce.

Entre las propuestas de Adriana Cabot, con obrador en Arteixo, destaca el pandoro italiano, que elabora desde hace tres años y que cuenta con un proceso de elaboración muy similar al del panettone. “La diferencia es que lleva más yema y mantequilla, y el nuestro también lleva limón”, dice Cabot, que añade a cada dulce una bolsa de azúcar glas “para que cada cliente remate el postre en casa”.
La Panadería Lorbé, ubicada en la localidad oleirense del mismo nombre, ha despuntado en los últimos años con su tradición de sortear 500 euros en sus roscones de Reyes. Dos de los bollos portaban en su interior 300 y 200 euros dentro, y desde el obrador –fundado en 1947 y también famoso por sus empanadas y su ‘larpeira’– comentan que todavía están valorando si este año el roscón llevará esa ‘sorpresa’. En Lorbé –y en su despacho recién abierto en Marcial del Adalid–, dicen, “triunfa como la Coca-Cola el panettone de pistacho relleno de chocolate Dubai y los turrones artesanos de godello o licor café, entre otras cosas”.

Habaziro, cuya central está en Meicende, despliega, también, todo un universo navideño de postres, manteniendo desde el inicio los troncos que Pablo Morales aprendió de su mentor en pastelería, Carles Mampel (Bubó). Este 2025 tienen tres versiones: el Piamonte –bizcocho financier de almendra, mousse de chocolate lacté y glaseado de praliné de avellana–, el Peanut Caramel –cacahuete salado con un baño crocanti de chocolate negro e interior de dulce de leche gallego– y el Mokka –bizcocho genovés, stracciatella de café Veracruz, mousse de mascarpone gallego y almendra fileteada–.

Lucía No, cuarta generación de San Isidro Bakery (Bergondo), ha sido premiada con sus panettone y allí han lanzado el ‘Ruta N-VI’, con miel de lavanda, cerveza artesana, cerezas del Bierzo, castañas de Os Ancares e infusión ‘Descaradamente Sexy’ de Orballo (Paderne). En 2024 despacharon 3.000 panettones de todos sus sabores: “Lo vendemos todo el año, solo paramos de hacerlo 15 días”, dice.














