Una multitud entregada y diversa arropa a León XIV en su camino hacia la Sagrada Familia
El Papa ha respondido a un niño: "El fútbol nos recuerda que la vida no es una carrera en solitario"

Sillas de playa, banderas vaticanas y paraguas para protegerse del sol han marcado la espera de miles de personas de todas las edades y nacionalidades que durante horas han aguardado para acompañar al Papa León XIV en su camino en papamóvil hacia la Sagrada Familia, el colofón de su visita a Barcelona.
Nadie quería perderse los momentos previos a la misa solemne y la bendición de la Torre de Jesús, un acontecimiento histórico en el templo de Antoni Gaudí que adquiere especial relevancia al coincidir con el centenario de la muerte del máximo exponente del modernismo catalán.
"Viva el Papa" o "Papa León, te queremos un montón" son cánticos que se han escuchado durante el trayecto en papamóvil de León XIV, en el que ha vuelto a bendecir a numerosos bebés, en un recorrido que ha comenzado en la confluencia de la calle Rosselló con paseo de Gràcia.
Todos ellos han mostrado su cariño a Robert Prevost, quien durante su paso por Barcelona se ha atrevido a pronunciar algunas palabras en catalán, ha disfrutado viendo los 'castellers' y la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat, ha escuchado el testimonio de los reclusos de Brians 1 y ha visitado la parroquia de Sant Agustí del barrio del Raval, conocida popularmente como la Catedral de los pobres.
León XIV habla de fútbol
León XIV se ha 'confesado' este miércoles con un niño, Renzo, que le ha hecho un verdadero interrogatorio con preguntas personales que no ha dudado en contestar, incluso para hablar de fútbol en vísperas del Mundial: "El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos".
Así lo ha apuntado el pontífice en su encuentro en la iglesia de San Agustín del barrio barcelonés de El Raval.
El pontífice ha recordado que habitualmente juega al tenis y que de joven jugó al fútbol americano, "un poco más violento", mientras que durante su tiempo en Trujillo, en Perú, jugó al fútbol con los seminaristas. "De defensa si lo quieren saber, no era un gran goleador", ha aclarado el pontífice.
También ha explicado que su primera experiencia como seguidor de un Mundial fue en España con el de 1982.
El Papa ha señalado que "un poco de deporte hace bien para todos". "Hay que estar bien en cuerpo, mente y alma, es parte de mi vida", ha dicho.
Y ha añadido que "quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida".
Luego Renzo ha leído en la Iglesia de los agustinos su carta.
"¿Te gusta el fútbol?"¿Has querido ser Papa?¿Por qué el Papa trabaja tanto?...." Y Robert Prevost le ha confesado su pasión por el tenis, pero también cómo durante sus años de obispo en Perú le gustaba seguir a los equipos de fútbol locales, además de recordar que, ya como Papa, ha recibido a clubes de fútbol y otros grupos deportivos.
El niño le ha preguntado si de pequeño quería ser Papa: "Bueno, Renzo, ni cuando joven, ni cuando viejo, Nunca lo pensé", le ha respondido.














