Siete exmonjas del convento de Belorado irán a juicio por maltrato y abandono de cinco religiosas mayores
Las víctimas, con edades entre los 87 y los 101 años, fueron sacadas por la Guardia Civil del monasterio en 2025

El Juzgado de Instrucción 5 de Bilbao acordó dar por concluida la fase de instrucción y continuar con el procedimiento para la apertura de juicio oral contra las exmonjas del convento de Belorado por los delitos de trato degradante, abandono, omisión del deber de socorro y coacciones sobre las cinco monjas ancianas, además de administración desleal y apropiación indebida.
La jueza ve indicios suficientes para avanzar con el procedimiento contra siete de las exmonjas, las que todavía están dentro del cisma, y que en estos momentos residen entre la Puebla de Montalbán, Toledo, y el monasterio de Orduña, Vizcaya, tras ser desahuciadas del convento de Belorado, Burgos, el pasado 12 de marzo.
En cuanto a la octava exmonja, conocida como Sor Myriam (Zaida Pinar), acordó el sobreseimiento provisional de las actuaciones al no apreciar participación suficientemente acreditada, ya que se encontraba de manera permanente en el restaurante de Arriondas , Asturias, y solo se acercaba a Orduña, donde estaban las mayores, “en contadas ocasiones”, según el auto judicial.
En el mismo, la titular del juzgado bilbaíno ordena el traslado de las diligencias previas al Ministerio Fiscal y a la acusación, para que en el plazo de diez días soliciten la apertura de juicio oral formulando escrito de acusación o el sobreseimiento de la causa. También de manera excepcional podrán solicitar la práctica de diligencias complementarias.
El auto de la jueza recoge ausencia de atención médica, malas condiciones higiénicas y control psicológico
Las cinco monjas mayores, con edades entre los 87 y los 101 años, fueron sacadas por la Guardia Civil el 18 de diciembre de 2025 del monasterio de Orduña, al que las de Belorado las habían trasladado desde Burgos a finales de julio, unos días antes de que el Juzgado de Briviesca dictara sentencia de desahucio del monasterio burgalés.
De las pruebas practicadas en la fase de instrucción, entre ellas, informes de la Guardia Civil, médicos y forenses, además de testimonios como los de las dos exmonjas que abandonaron Belorado en el verano de 2024, poco después del cisma, la jueza ve indicios probados de los delitos de trato degradante, abandono y omisión del deber de socorro además de coacciones a las monjas ancianas.
En el auto recoge que las cinco monjas mayores “no estaban siendo tratadas adecuadamente”, y describe situaciones de falta de condiciones higiénico-sanitarias, ausencia de atención médica y control de la medicación, suciedad acumulada en el monasterio vasco y presencia de animales sueltos, además de situaciones de control y manipulación psicológica.
De ello “se deriva un incumplimiento del deber de cuidado por parte de quien tenía encomendada esa función, pues se encontraban bajo su custodia, así como la de velar en general por personas que estaban a su cargo en situación de dependencia y vulnerabilidad, de lo que se infiere que se dispensaba un trato humillante menoscabando su dignidad”, recoge el auto.











