La Bóveda de Svalbard, el mayor banco mundial de semillas, recibe el premio Princesa de Asturias de Cooperación
El depósito alberga cerca del Polo Norte más de 1,3 millones de muestras de 6.500 especies de todo el mundo

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, Noruega, un depósito subterráneo que alberga cerca del Polo Norte más de 1,3 millones de semillas de 6.500 especies de todo el mundo para salvaguardar la biodiversidad de plantas que contribuyen a la alimentación de todo el planeta, obtuvo este miércoles el premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026.
En un momento en el que cada vez se cultivan menos especies de plantas y en el que se han perdido miles de variedades, este proyecto liderado por Noruega se hizo merecedor de este galardón por ser un “modelo de multilateralismo eficaz” que reúne la colaboración de numerosos países, instituciones científicas y organizaciones internacionales en torno al objetivo común de “garantizar la base genética de los sistemas alimentarios”.
Según recoge el acta del jurado, que otorgó este reconocimiento por unanimidad de sus quince miembros, también debe valorarse “la cooperación silenciosa de esta infraestructura crítica y estratégica como legado para las generaciones futuras”.
El proyecto liderado por Noruega logra el galardón por ser un “modelo de multilateralismo eficaz”, dice el jurado
Inaugurado en 2008, este almacén subterráneo fue construido por el Gobierno noruego en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago de Svalbard, a prueba de terremotos, bombas, erupciones volcánicas o cualquier otro desastre, por lo que popularmente es conocida como la cámara ‘del fin del mundo’ o ‘Arca de Noé’ de las semillas.
La Bóveda Global –gestionada por una asociación entre el Gobierno noruego, el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos y el Banco Genético Nórdico– tiene capacidad para almacenar 4,5 millones de muestras de semillas y hasta la fecha ha recibido más de 1,38 millones de muestras de 6.536 especies.
A ello han contribuido de forma voluntaria 132 instituciones y gobiernos, lo que refleja el alcance global de esta iniciativa, que forma parte del sistema internacional para la conservación de los recursos fitogenéticos bajo el liderazgo de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Utilidad
La utilidad del mayor banco de semillas del mundo, se vio por primera vez en 2015, cuando el Centro Internacional de Investigación Agraria en Áreas Desérticas, situado en Siria, perdió la mayoría de las 150.000 muestras de cereales, alimentos y piensos de 100 países por culpa de la guerra y tuvo que recurrir a las que había depositado en la Bóveda Global para poder replicarlas de nuevo.
Situada a 130 metros sobre el nivel del mar, para que no acabe bajo el agua en el caso de que todas las masas de hielo del planeta se derritiesen, esta instalación subterránea cuenta con más de mil metros cuadrados repartidos en tres plantas que se mantienen en un ambiente controlado, a 18 grados bajo cero.
En caso de un fallo eléctrico, las muestras podrían conservarse durante cientos de años gracias al permafrost ártico –capa permanentemente helada– del exterior, que actúa como refrigerante natural y permite mantener la bóveda por debajo de los cero grados.










