‘Frutinovelas’: la inteligencia artificial reinventa el melodrama en redes con frutas y estereotipos machistas
El nuevo formato audiovisual parodia los culebrones clásicos y acumula millones de interacciones

Los dramas familiares, las traiciones amorosas y las venganzas personales ya no son territorio exclusivo de los actores de carne y hueso; frutas y verduras generados por inteligencia artificial (IA) son los protagonistas de las ‘frutinovelas’, un nuevo formato audiovisual que parodia los culebrones clásicos y acumula millones de interacciones en redes.
En el vertiginoso ecosistema de TikTok e Instagram, el nuevo drama lo protagonizan plátanos musculosos, fresas despechadas y manzanas vengativas.
El galán e infiel Banana Negra contrasta con el personaje de La manzana, que representa a la esposa tradicional y conservadora. Conviven con otros como el melocotón Durazgela, una joven ingenua y muy atractiva, o Fresalina, la seductora ‘rompehogares’ por excelencia.
Las ‘frutinovelas’ son microdramas que demuestran que la IA está transformando la producción audiovisual. Formatos rápidos de uno a tres minutos de duración que, a pesar de su apariencia cómica y surrealista, replican los códigos del melodrama tradicional y los ‘reality shows’, acumulando millones de visualizaciones.
“Tienen el cóctel perfecto para triunfar porque te enganchas haciendo cero esfuerzo y tapa emociones desagradables que hayamos tenido a lo largo del día” , explica la psicóloga Silvia Álava.
No exento de polémica
A pesar de su barniz humorístico, el fenómeno no ha estado exento de polémica.
En una era que presume de haber avanzado en perspectiva de género, desterrando clichés y estereotipos que fomentan la desigualdad en las relaciones, las estructuras familiares y la sexualidad, el formato que reina en redes rema en la dirección contraria.
El formato animado relativiza el impacto de las historias y normaliza las relaciones de poder desiguales
Los personajes de las ‘frutinovelas’ contribuyen abiertamente a la hipersexualización y a los sesgos machistas más rancios. Las ‘frutas femeninas’ quedan relegadas a dos arquetipos: la esposa abnegada, sufridora y sumisa o la villana hipersexualizada, vengativa y ‘rompehogares’.
Los protagonistas masculinos perpetúan el rol de ‘bad boy’ rudo o el galán mujeriego, cuyas actitudes tóxicas son romantizadas o justificadas por la trama. Celos extremos, venganzas despiadadas y control de pareja, empaquetados en un formato animado que relativiza su impacto y normaliza relaciones de poder desiguales.
Psicólogos y sociólogos alertan del lado oscuro de las ‘frutinovelas’ y encienden las alarmas sobre su contenido subyacente, que vinculan con el fenómeno ‘brain rot’ (cerebro frito), que alude a contenidos de internet de baja calidad y al efecto que produce en las personas.
Álava alerta de que estos contenidos “hackean la atención del cerebro”, crean “encefalograma plano, sin capacidad crítica” y hacen que nos cueste concentrarnos o desarrollar una hipótesis elaborada.








