Putin muestra los signos de mayor debilidad desde el inicio de la guerra en Ucrania en febrero de 2022
La propaganda del Kremlin ya no es capaz de ocultar los problemas de un sistema creado hace más de 25 años

El presidente ruso, Vladimir Putin, muestra unos signos de debilidad que no se habían visto desde que comenzó la guerra en Ucrania en febrero de 2022. La campaña militar se ha estancado, sus índices de popularidad no dejan de caer y su entorno empieza a pensar en su propio destino más que en el futuro del país.
Y lo que es peor para el Kremlin, los rusos se han dado cuenta después de muchos años de que “el rey está desnudo”, es decir, que la propaganda ya no es capaz de ocultar las miserias de un sistema creado hace más de un cuarto de siglo.
Los analistas destacan que el punto álgido de la debilidad de Putin quedó de manifiesto este pasado sábado en el que debía ser el día más grande del Kremlin: el desfile militar del Día de la Victoria sobre la Alemania nazi.
'Parada de la Derrota'
En cambio, ha pasado a ojos de sus críticos como la ‘Parada de la Derrota’ –así lo definió el exiliado periodista Igor Yakovenko–, pues Moscú necesitó el visto bueno de Ucrania y EEUU para que sus soldados marcharan sin contratiempos por la plaza Roja.
Sin armamento pesado y con apenas invitados en las tribunas, sin la tradicional marcha de los moscovitas con las fotos de los veteranos de guerra, sin internet móvil, el 9 de mayo fue un día en el que los partidarios de la guerra comprendieron que la ansiada victoria no se repetirá en Ucrania.
La pompa soviética, la apología del pasado se topó de bruces con la realidad del pánico que provocan los drones enemigos, que pueden golpear toda la Rusia europea. Los politólogos independientes repiten desde hace semanas que el sistema putinista tiene los “días contados”.
La transición a un nuevo modelo deberá renunciar a los delirios de grandeza y al revanchismo imperialista. Puede ser una reforma democrática como en 1991 o un deshielo, como ocurrió tras la muerte de Stalin en 1953.
La prensa internacional y rusa ha sacado a la luz las luchas intestinas entre el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, por un lado, y las fuerzas de seguridad, por el otro.
Los tecnócratas miran desde la barrera y los oligarcas luchan por la redistribución de recursos. A esto se suman las informaciones, que citan fuentes de servicios de inteligencia europeos, sobre el creciente temor en el círculo más cercano a Putin sobre su seguridad y un posible golpe palaciego.











