Un funcionario de prisiones niega que Bárcenas fuera un preso de especial seguimiento
El testigo además relató que el extesorero se quejaba de que se le controlaban las llamadas

Un funcionario de la cárcel de Soto del Real, en Madrid, donde Luis Bárcenas fue preso preventivo (2013-2015) y cumplió después condena (2018-2023), negó en el juicio del caso Kitchen -sobre una presunta operación parapolicial para espiar al extesorero del PP-, que este fuera nunca un interno de especial seguimiento.
La Audiencia Nacional retomó este jueves el juicio sobre una presunta operación parapolicial orquestada entre 2013 y 2015 desde la cúpula de Interior del primer Gobierno de Mariano Rajoy para espiar al extesorero y sustraerle documentación incriminatoria para el PP o para sus dirigentes cuando se investigaban el caso Gürtel y la caja B.
Una pata del juicio es el control exhaustivo al tesorero en prisión preventiva. Un funcionario que entonces se ocupaba de recabar información sobre presos del Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES), y de observar a internos de interés, negó que Bárcenas fuera un interno FIES y mantuvo su respuesta cuando la abogada de Bárcenas, Marta Giménez-Cassina, dijo que el extesorero recibió una comunicación por escrito al respecto.
"Esa comunicación no ha estado registrada ni ha pasado por nuestras manos, debería ser un error administrativo: nunca ha sido FIES", recalcó.
Este testigo relató además cómo tuvo multitud de conversaciones con Bárcenas y recuerda que este se quejaba de que le controlaban las llamadas, algo que ha considerado normal, porque el extesorero intentaba "triquiñuelas" para hablar con periodistas fuera de los cauces establecidos.
Después de que el extesorero denunciase un trato denigrante en su primera etapa en prisión, el funcionario explicó que los cacheos integrales tras los bis a bis eran aleatorios y relató además que Bárcenas era la "ambición" de otros internos a quienes la prensa ofrecía dinero por informar del día a día del extesorero en prisión.
En ese sentido, dijo que la difusión de la fotografía de su ingreso en prisión, a la que tenían acceso prácticamente todos los funcionarios de prisiones, causó "revuelo" y fue un "escándalo", mientras que también se investigaron las imágenes emitidas en televisión de la vida cotidiana del extesorero, sin hallar al interno responsable, aunque sí el dispositivo que creen que se empleó.
Este funcionario también cacheó la celda de Isidro, el preso al que Bárcenas dijo haber encargado borrar una grabación en la que supuestamente se escucharía al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy triturar la última hoja de la caja B del PP. Se registró su celda sin su presencia, porque tenían información de que había alcanzado un acuerdo con el extesorero, y éste le había pagado por adelantado. "Sospechábamos que le iba a encriptar archivos", explicó.
Allí hallaron una nota manuscrita dirigida a Álex, con instrucciones, que fotografiaron y no incautaron, porque el preso no tenía intervenidas sus comunicaciones. En un registro posterior la nota no apareció, pero a través de la fotografía cotejaron que la letra era la de Bárcenas. A Isidro "le llamaban Álex". Este preso fue detenido en su primer permiso y no consta que pudiera acometer el encargo.
Este funcionario también explicó que Bárcenas salió en libertad en 2015 fuera de la hora habitual para ahorrarle el "castigo añadido" de la "pena de telediario" y negó que se disculpara con el extesorero por el trato que recibió en la cárcel.














