Los desalojos cayeron un 50% en A Coruña desde 2013
El caso del desahucio de la octogenaria Aurelia Rey, que sacudió la ciudad, tuvo lugar ese año

A muchos coruñeses, el caso de Maricarmen Abascal, la octogenaria desahuciada de su casa en Madrid, les habrá suscitado recuerdos de Aurelia Rey, otra octogenaria inquilina de toda la vida en una buhardilla de Padre Feijóo. Entonces (2013) como ahora, la orden de desahucio originó una fuerte protesta, y una multitud impidió la acción policial. Podría pensarse que la situación no ha cambiado tanto, pero sería excederse: el número de desalojos cayó casi un 50% desde 2013 hasta 2025, pasando de 347 a 195.
Es decir, que en aquella época en A Coruña se producía casi un lanzamiento (como se denomina judicialmente un desalojo) al día, mucho más que ahora. Pero la cantidad no es la única diferencia entre ambas situaciones: El abogado Antonio Vázquez, que representó en su día a Aurelia Rey, igual que ahora sigue representando otros casos de desahucio, pone de manifiesto otro cambio: se desahucian a muchos más inquilinos que a propietarios, 185 frente a 10 el año pasado, lo que supone un cambio de paradigma.
Porque la crisis de la vivienda de entonces se debía a la crisis de las hipotecas y a la burbuja inmobiliaria mientras que la actual se debe a la imposibilidad del acceso a la vivienda. Es decir, en la primera había exceso de oferta y ahora hay escasez. “Ese problema, el de la crisis hipotecaria, ya se ha digerido social y judicialmente”, señalaba Vázquez en julio, después de que la Plataforma polo Dereito á Vivenda impidiera un desalojo.
Cambio en la propiedad
Los bancos son mucho más exigentes a la hora de conceder hipotecas y este hecho, junto a la subida constante de los precios provocada por la inflación (o la especulación, según los más críticos) convierten el tener vivienda en propiedad en un sueño al alcance de solo unos pocos. El alquiler se convierte así en la única salida. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), organizados a intervalos de diez años, muestran que el número de viviendas en A Coruña creció entre 2001 y 2011 más de un 15%, llegando al pico de 96.149 viviendas este último año. Era la época de bonanza económica y de la burbuja inmobiliaria. La mayoría de los residentes eran propietarios, dado que pasó de 61.561 a 74.690. En cambio, el número de inquilinos creció de manera más moderada en ese decenio, pasando de 19.580 a 21.450.
Los inquilinos son todavía una minoría, pero son ellos los que soportan la gran mayoría de los lanzamientos
A partir de 2011 y hasta 2021 se dio el fenómeno inverso: aumentó el número de viviendas en alquiler. Pero, como para entonces había estallado la burbuja inmobiliaria y ya no se construía, esto conllevó que se redujera el número de hogares en propiedad. En 2021, el 26% de los hogares pagaban renta mensual y todo apunta a que la tendencia continuará, porque la nueva vivienda social que se construye se hace en régimen de alquiler porque es obligatorio si se construye con fondos europeos. El Ayuntamiento considera que es el camino por el que hay que apostar.

Movimientos sociales
Igual que en 2013 la sociedad civil se organizó dando origen a Stop Desahucios, ahora ha tomado el relevo la Plataforma polo Dereito á Vivenda (y del Sindicato de Inquilinas). En las manifestaciones aparecen nuevas caras, jóvenes activistas que se foguean entre pancartas y altavoces, pero también veteranos como el propio Vázquez o incluso el bombero Roberto Rivas, que se hizo famoso cuando se negó a cortar con la radial la cadena que impedía el paso de los policías durante el desahucio a Aurelia Rey, el sindicalista de la CIG Adolfo Naya o el concejal del BNG Francisco Jorquera.

Todos participaron en la protestas de hace 13 años igual que lo hicieron este lunes en el Obelisco, donde se congregaron 600 personas para exigir el fin de los desahucios. Al término de la protesta, el Sindicato de Inquilinas animó a todos los presentes a organizarse y participar en las asambleas donde se adoptarán nuevas medidas para presionar al Gobierno a tomar decisiones. De momento, el sábado volverán a manifestarse.















