
La amarga sensación de sentir que un pequeño placer tiene fecha de caducidad generó cierto ‘fomo’ (miedo a perderse algo) entre muchos coruñeses que acudieron a las últimas horas a los despachos finales de El Tequeño. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿Realmente eran las últimas? Sí para Flor y Lito, quienes a estas horas ya disfrutan de su jubilación. Sin embargo, es muy distinto a que eso vaya a ser el final a cuatro décadas de trayectoria en la ciudad.
Habrá un tiempo de reflexión, es cierto. Y es ahí donde tomará las decisiones pertinentes Javier Pastoriza, quien lleva días asegurando que “la pelota está en muchos tejados”, en referencia al Ayuntamiento y su nueva normativa de terrazas.
A la gestión del negocio más longevo de la plaza herculina no le convencen un ápice los planes del Gobierno local respecto a los plazos y, sobre todo, al diseño. También es muy pesimista sobre el hecho de que se tengan en cuenta sus reivindicaciones.
Hagamos un análisis como si fuésemos la cabeza de Pastoriza y metamos en esa especie de batidora todos los elementos. Entre los continuistas están el calor de la gente, la viabilidad del negocio y cierto sentimiento de responsabilidad. “Digamos que la respuesta de los clientes estuvo aún por encima de lo esperado, y eso también me da fuerzas para seguir”, subraya. Además, la marca creada por sus padres y el prestigio que se ha ganado con los años también son un peso importante.
Por otra parte, lo que tira para atrás al hostelero es un modelo de terrazas con el que considera que no podrá ni trabajar todo el año ni mantener la plantilla. Además, cree que el quebradero de cabeza del proceso de retirada e instalación bloqueará la actividad durante meses.
Muchos de los clientes que pasaron por El Tequeño decían, antes de despedirse algo así como: “Ahora en serio, ¿volvéis o no?”. Y, por mucha ascendencia venezolana que tenga, Pastoriza no pudo responder con mayor neutralidad gallega a todos y cada uno de ellos. No dijo “depende”, pero casi. “Tengo ganas y, sobre todo gracias a la gente”, fue lo más cercano a un ‘sí, quiero’ que pudo adelantar. Pero de momento faltan algunos meses a dieta de tequeños. Y eso que hasta ahora era de esos establecimientos tradicionales de hostelería que consideraban que la mejor etapa para echar el cierre era desde el final de navidades hasta carnavales. Ahora podrá tomarse una vacaciones extra.
















