Los servicios de emergencia alertan del peligro de los incendios en los edificios okupados
Se trata de la tercera casa okupa que arde en lo que va de año en A Coruña, a veces de forma intencionada

En la noche del lunes al martes, el barrio de Monte Alto registró un incendio en la esquina de la avenida de Hércules con la calle Sirena. El inmueble incendiado estaba okupado por cerca de diez individuos que llegaron a saltar por la ventana del segundo piso para escapar del humo y las llamas. El fuego estuvo a punto de acabar con el inmueble okupado, como ya ha ocurrido en diversas ocasiones: los servicios de emergencia denuncian que el fuego es, precisamente, uno de los principales peligros de la okupación.
Son muchos los edificios que llevaban años okupados que han acabado clausurados después de que se declarara un fuego en su interior. El caso más espectacular tuvo lugar en el 120 de la ronda de Nelle en 2024, que provocó el desalojo de un edificio entero lleno de okupas, que causaban problemas en el vecindario.
En 2025, en junio, ocurrió otro caso espectacular: ardió otro inmueble en la calle Barrera en el número 30. Nuevamente se trataba de un inmueble abandonado y en muy mal estado, del que los vecinos denunciaban peleas y tráfico de drogas. El fuego fue tan grave que fue necesario demolerlo y hubo que trasladar a vecinos de los inmuebles adyacentes. En mayo de ese mismo año había ardido el bajo del número 48 de la calle San Andrés, que también llevaba mucho tiempo abandonado y okupado, aunque en este caso los daños a lamentar no fueron graves.
El caso se repitió este año en el número 16 de la calle de Germán Taibo, en febrero de este mismo año. Dos personas resultaron intoxicadas por un incendio que había comenzado en un colchón amontonado en el pasillo de acceso. Al mes siguiente, ocurrió justo al lado, en la ronda de Outeiro. El número 137 era un viejo inmueble habitado por varias personas en riesgo de exclusión social que se negaban a abandonarlo y a los que los vecinos señalaban como responsables de hurtos peleas y otros problemas. Un incendio de madrugada en otro colchón permitió desalojarlos y el dueño aprovechó para tapiar rápidamente la entrada, igual que había ocurrido con la ronda de Nelle.
De todos estos incendios se sospecha que fueron intencionados, como una forma de saldar cuentas entre individuos en situación de marginalidad, entre los que suelen estallar peleas. Pero en el caso de Monte Alto, la instalación eléctrica fue la causa del incendio. Uno de los okupas había enchufado varios electrodomésticos a la misma toma (algo que los Bomberos siempre aconsejan no hacer) y uno de estos, un secador, comenzó a arder. “El problema es que los okupas se instalan en casas viejas, y allí la instalación eléctrica está fatal”, comentan fuentes de los servicios de emergencia, que señalan otro factor a considerar: los edificios viejos suelen tener también una estructura de madera, que cuando se calienta lo suficiente arde y colapsa la estructura. También ha ocurrido en alguna ocasión, lo que pone de relieve el problema.














