Por qué la IA no debe hacer tus dietas: “Es un peligro introducir datos médicos sin saber a dónde van”
La presidenta del Colegio Oficial de Dietistas de Galicia, con sede en A Coruña, alerta sobre los riesgos de usar esta herramienta, sobre todo en pacientes crónicos o con cáncer

Ninguna profesión se escapa de la IA. Hasta los oficios más manuales empiezan a usar esta herramienta en cuestiones relacionadas con la organización o la gestión de clientes. Pero cuando esta tecnología se mete en terrenos relacionados con la salud, saltan las alarmas de los profesionales, que ven con preocupación la facilidad con la que una persona recurre a ChatGPT, Gémini o cualquier otra plataforma de inteligencia artificial para preguntarle como si de un médico se tratase. La nutrición no se escapa de esta tendencia y su peligro va más allá de una dieta mal elaborada.
“El riesgo principal es que la IA puede responder con seguridad aunque no tenga toda la información necesaria, pero lo que muchas veces no se piensa es en la privacidad. Muchas personas introducen datos de salud sin ser conscientes de a dónde va esa información”, alerta Uxía Rodríguez, presidenta del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Galicia (Codinugal), con sede en A Coruña.
Según explica, es común que los pacientes suban a estas plataformas “informes médicos o analíticas” para que el algoritmo las interprete y les haga una dieta pensada para el problema que tengan. “Los pacientes le preguntan qué dieta seguir, qué suplementos tomar o qué alimentos eliminar por un síntoma digestivo”, ejemplifica Uxía Rodríguez.
No obstante, esta especialista advierte de que hay “un límite claro”: “La inteligencia artificial no explora una historia clínica completa, no interpreta siempre correctamente síntomas, tratamientos o analíticas, y puede dar respuestas aparentemente convincentes pero erróneas”.
Enfermedades crónicas
Esto supone “un peligro” todavía mayor en el caso de personas con enfermedades crónicas, cáncer, diabetes, enfermedad renal, embarazo, trastornos de la conducta alimentaria, medicación compleja o síntomas digestivos persistentes, alerta.
“En salud, la supervisión profesional es imprescindible”, defiende la presidenta de Codinugal, quien alerta que la IA también puede “fomentar restricciones innecesarias, miedo a alimentos, uso inadecuado de suplementos o dietas demasiado estrictas”.
No obstante, la IA bien utilizada sí puede ser un apoyo para el paciente. “Puede ayudar mucho en aspectos prácticos: organizar menús, dar ideas de recetas, recordar la hidratación, facilitar listas de la compra, ayudar a detectar patrones o adaptar mensajes educativos al nivel de comprensión de cada persona”, explica Rodríguez.
También puede ser útil, según la experta, para “mantener la motivación entre consultas”, siempre que la información sea correcta y esté bien contextualizada. “Muchas veces el cambio de hábitos no falla por falta de información, sino por falta de acompañamiento, organización o adaptación a la vida real”.
Pero los pacientes no son los únicos que utilizan esta herramienta. La IA ya ha llegado a las consultas de A Coruña y sus profesionales la “están empezando a utilizar” de manera “desigual”. Algunos ejemplos son aplicaciones que ayudan a registrar comidas, herramientas que estiman la composición de un plato a partir de una foto o sistemas que analizan patrones de compra o de consumo.
















