Las denuncias de la Policía Local por pintadas bajan hasta niveles récord
El vandalismo ha caído, pero todavía falta por implementar el catálogo de murales para arte urbano

El deterioro del mural bajo el viaducto de Alfonso Molina en Cuatro Caminos, que el fin de semana pasado resultó afectado por un fuego, vuelve a traer a la actualidad el estado de las paredes en A Coruña. Este lugar, Cuatro Caminos, fue el primero donde el Ayuntamiento decidió implementar su política de murales urbanos, en contraposición a las pintadas, asociadas al vandalismo. Estas últimas han descendido mucho. O por lo menos, las sanciones. La Policía Local solo contabilizó 37 denuncias por grafitis el año pasado.
Es una cifra muy reducida si se tiene en cuenta las 58 denuncias de 2024, las 66 de 2023 o las 151 de 2021. Es necesario remontarse en las estadísticas hasta 2018 para encontrar una cifra igual de baja. Fuentes municipales reconocen que, de vez en cuando, la Policía Local atrapa con las manos en la masa a un joven con la mochila llena de botes de pintura, aunque es necesario sorprenderles infraganti para denunciarles por vandalismo.
Las pintadas son un ‘crimen de autor’ por la sencilla razón de que los vándalos escriben en la pared su ‘tag’ o firma. La Oficina Virtual del Grafiti guarda archivos grafológicos de todos los grafiteros conocidos, y los va actualizando. “Más tarde o más temprano se les atrapa”, explican desde María Pita. Esta oficina se puso en marcha en 2021, cuando todavía era concejala de Medio Ambiente Esther Fontán.
Desde entonces, el número de pintadas ha ido reduciéndose paulatinamente. Al mismo tiempo, se han borrado miles de pintadas. Las más ofensivas se eliminan en menos de 48 horas, y hay barrios enteros que se consideran libres de este tipo de vandalismo.
Gran formato
Por otro lado, la Concejalía de Medio Ambiente ha tratado de impulsar el arte urbano en A Coruña, escogiendo paredes concretas donde los pintores callejeros puedan crear grandes obras, algo que se ha puesto de moda. En 2022 se inauguró el mural de Hércules en el Paseo Marítimo, a la altura de As Lagoas. El más grande hasta la fecha en la ciudad, de 74 metros de largo y cinco metros de alto.
Fue el último mural de gran tamaño que se presentó. Otras poblaciones gallegas, como Ferrol o As Pontes, están apostando por grafitis de gran formato para embellecer la ciudad, pero A Coruña ha sido más lenta en este sentido. Y, aunque el Ayuntamiento había anunciado en 2024 que la Oficina elaboraría un catálogo de “muros libres” que sirvieran como soporte a grafitis, esta medida nunca llegó a concretarse.














