El Chuac abre la puerta del trasplante cardíaco a pacientes con amiloidosis: "Es un antes y un después"
El diagnóstico de casos, sobre todo en personas mayores de 70 años, se sitúa al alza en A Coruña

La amiloidosis, una enfermedad que afecta al corazón por el depósito de proteínas anómalas en este órgano, era hasta ahora una barrera para el trasplante. Pero un estudio nacional liderado por el Chuac ha demostrado que estos pacientes ya son candidatos a recibir un corazón, con una supervivencia similar a otros trasplantados. “Es un antes y un después”, asegura la primera firmante de esta investigación y cardióloga en el Hospital de A Coruña, Milena Antúnez.
El principal problema radicaba en que “tradicionalmente la amiloidosis era considerada una enfermedad rara”, lo que hacía frecuente que el diagnóstico “llegase tarde”, cuando ya afectaba a varios órganos. “Eso hacía que caso de que el paciente requiriese un trasplante, el riesgo solía ser muy elevado”, explica la cardióloga del Chuac-Cibercv (Centro de Investigación Biomética en Red de Enfermedades Cardiovasculares).

Pero los avances en el diagnóstico han permitido que la amiloidosis deje de ser “una excepción” en las consultas de caradiología. Según explica Antúnez, cada vez se diagnostican más casos, especialmente en personas mayores de 70-75 años con insuficiencia cardíaca o engrosamiento del corazón.
Desde el Chuac, que cuenta con una “amplia trayectoria” en el manejo de esta enfermedad y conscientes de los avances tanto en diagnóstico como en las dianas terapéuticas, retomaron en 2024 un proyecto que se inició a principios de este siglo, con el objetivo de demostrar que estos pacientes ya no quedaban excluidos de los trasplantes. Lo hicieron en colaboración con otros hospitales, como los de Bellvitge, Clínic y Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, Puerta de Hierro y 12 de Octubre de Madrid, La Fe de Valencia, Virgen del Rocío de Sevilla, y la Clínica Universidad de Navarra.
El estudio, en el que participaron 82 pacientes –doce de ellos coruñeses–, demostró que estos pacientes “consiguen una supervivencia comparable a la de pacientes trasplantados por otras enfermedades cardíacas”. En concreto, en el estudio nacional previo, la supervivencia a cinco años era del 46%, mientras que en la última década ha aumentado hasta el 72%.
“No podemos decir que tenga el mismo pronóstico que una persona sana, porque sigue siendo una enfermedad grave, pero esto demuestra el importante cambio en el pronóstico de estos pacientes”, explica la cardióloga del Chuac.
No obstante, Antúnez aclara que no todos los pacientes lo necesitan: “Es importante resaltar que solo una pequeña parte llega a una situación de insuficiencia cardíaca tan avanzada para requerir un trasplante. La mayoría se mantienen estables, con un tratamiento médico y un seguimiento periódico, sin llegar a que el trasplante sea necesario”.















