Juan Ángel Barros ‘Barritos’ | “Presumo de La Coruña porque tengo de qué presumir”
Recorría toda la ciudad y el área metropolitana detrás de las verbenas pero su barrio siempre fue Monelos, un lugar lleno de camaradería del que le resulta muy difícil estar alejado

Juan Ángel Barros Botana ‘Barritos’ (A Coruña, 1952) es un hombre ligado al Deportivo, club del que fue delegado durante 31 años y por el que no esconde su amor: “Soy el socio 412... Soy blanquiazul, hasta la chaqueta”, comenta divertido mientras enseña la prenda y posa para la foto.
¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de la ciudad?
Yo vivía en la avenida de Chile, al lado de la estación de autobuses. Recuerdo jugar allí al fútbol en la calle, como se hacía antes. E ir a ver al Deportivo, ya con ocho o nueve años [para demostrarlo, saca de la cartera una foto suya con Amancio en 1962].
¿A qué colegio fue?
A los Maristas cuando estaba en Teresa Herrera. Junto a El Ideal Gallego, al que estoy muy unido. Primero, porque estaba al lado del colegio y también porque mi tío era el gerente y yo, en los recreos, comía allí el bocadillo.
¿Y cuándo se va de Maristas?
Cuarto de bachillerato lo hice por libre en la Checa.
Eso ya eran palabras mayores...
Allí no era feliz el que no estudiaba pero si estudiabas... Yo había suspendido tres en junio, fui en septiembre y ya me quise quedar. Nunca lo pasé mal. Después hice en el Liceo quinto, sexto y preuniversitario.
¿Y qué decía entonces que quería ser de mayor?
¿Yo? Futbolista.
Lo tenía claro...
Claro, no, clarísimo. Lo que pasa es que no se dio.
¿Qué estudió?
Hice magisterio.
Lo de Barritos, ¿quién se lo puso?
Fue en el Oza Juvenil. Había otro Barros, que era mayor que yo. Así que él fue Barros y a mí me quedó Barritos. Para mí es un nombre tan cariñoso que me gusta que me lo digan.
¿Si le pregunto cuál es su barrio?
Monelos. El Chacolí, el Liceo de Monelos, Os Belés... Ahí viví toda mi vida.
¿Y qué es lo que más le gusta de esta zona?
La camaradería que había. Recuerdo que en mi calle había una cantidad enorme de niños y los pequeños nos juntábamos con los mayores. Cuando coleccionábamos cromos de futbolistas, los mayores me daban el dinero para ir a buscarles los sobres y me daban las repetidas. Y la señora, al verme tantas veces, me regalaba el álbum, así acababa la colección antes que nadie.
Ahora vive en Matogrande. ¿Se ha movido por más barrios?
Me moví por cuarenta mil sitios pero mi barrio fue siempre Monelos. Eso sí, yo fui una persona de recorrerme toda La Coruña porque yo fui un amante total de las verbenas.
¿Por qué ha elegido este sitio para hacer la foto?
Primero, porque para mí pertenece a Monelos. Segundo, porque vivo aquí. Tercero, porque jugaba en el Oza Juvenil y veníamos aquí, a Ponte da Pedra, cuando no existía Matogrande, a traer la ropa del equipo a lavar... Y porque vine al colegio en el año 67, cuando se fundó. Aún nos vemos los compañeros alguna vez. Es más, tengo un amigo que coincidimos en clase en el Liceo, en la Checa, en el Oza Juvenil y luego en la mili en Ceuta.
¿Le tocó la mili en Ceuta? Aquello era algo que pocos querían...
Pues yo estaba feliz. Es más, cuando acabé el servicio militar, había un partido en Algeciras, con García de Loza, y lo convencí para ir a dormir a Ceuta. Y lo primero que hice fue volver al cuartel. Yo fui feliz en Ceuta. Sigo mucho lo que está pasando porque me trataron muy bien.
¿Cómo termina de árbitro?
Tenía mucha amistad con gente que ya estaba arbitrando –uno de ellos era García de Loza, que seguimos siendo amigos– y me convenció. Un día me dijo que le fuera a buscar al colegio, a la plaza de Vigo, y, sin avisar, me presentó al presidente y le dijo: “Te traigo a un amigo mío que va a ser árbitro”. Y así empecé. Tuve la gran fortuna de llegar pronto a categoría nacional. Subí muy pronto a Tercera y ya iba de línea a Primera.
¿Y cómo surge lo de irse al Deportivo?
Estaba en la directiva del colegio, llevaba cuatro años peleando mucho, tratando de levantar el colectivo y estaba un poco agotado. Hablaron con Medín, con el presidente, para decirle que les gustaría que yo fuese delegado del Dépor. Empecé en la temporada 90-91, en un Deportivo-Rayo Vallecano. Me habían presentado a los jugadores esa semana y ya hice de delegado ese domingo. Ganamos 3-0, los tres de Pello Uralde. Arbitraba Leonardo Esteban Díaz, de Gijón. Un tipo fenomenal.
Y ahí estuvo 31 años...
Ni más ni menos.
Con lo bueno y lo malo.
Viví de todo. El año que yo empecé fue el año del ascenso.
Imagino que es muy difícil elegir, pero alguna cosa con la que se quede de estos años...
Uno de los partidos que más guardo yo de recuerdo fue en la temporada 91-92, cuando jugamos la promoción con el Betis. Yo sabía que si el Deportivo se quedaba en Primera y no volvía a bajar, iba a tener un equipazo. Gracias a Dios, nos quedamos en Primera y ya empezó la época del Superdépor. Y ya coincidí con Arsenio, que para mí era como un padre. Cuando hablo de él, me emociono.
Fueron muchos años. ¿Se siente una persona querida?
Sí, me siento muy querido. Yo soy una persona muy afable y, si puedo hacer un favor, lo hago. Yo tenía dos premisas fundamentales en mi vida: el Deportivo y La Coruña, de la cual estoy totalmente enamorado.
¿De qué presume de su ciudad?
De todo. Yo solo les digo que vengan. Y cuando vienen, siempre me dicen: “Barritos, creo que te quedaste hasta corto”. Presumo de La Coruña porque tengo de qué presumir: tiene mar, buen clima, se come bien, es bonita... no le encuentro un defecto. La verdad es que yo tuve una oferta para irme del Deportivo y no fui capaz de marcharme. Me pasé toda la noche sin dormir, dándole vueltas pero no me veía en otro sitio.
Quería vivir aquí...
Es muy difícil para mí verme en otro sitio... No ver el Comarea, que es donde suelo parar, el Liceo, la panadería donde voy a buscar el pan... Yo soy muy de los míos.
Hoy va de blanquiazul pero la verdad es que sus chaquetas siempre fueron llamativas...
Me considero una persona coqueta, lo tengo que reconocer. Pero fui toda mi vida igual. Reconozco que las indumentarias que yo llevo a veces, algunos no se las pondrían porque no se atreven a poner un pantalón rojo o amarillo. Yo sí. Tengo 73 años y me visto como me da la gana o como me encuentro cómodo.
Si tuviera una máquina del tiempo, ¿a qué época le gustaría ir?
Tengo que conformarme con la actualidad que vivo pero, si pudiera dar marcha atrás, me gustaría ver a mis abuelos, a mis padres. Y recordar mi juventud de las verbenas.
Preguntas cascarilleiras
¿Churros de Bonilla o churros del Timón?
Los churros me los tomo del Timón y las patatas, de Bonilla. Yo compraba los churros y las patatas en el Timón cuando lo había en aquella chabolilla frente a la Fábrica de Tabacos. Me gustaba mucho cuando nos daban la arenilla esa que quedaba en el cucurucho después de los churros.
¿Monte de San Pedro o jardines de Méndez Núñez?
Son dos cosas distintas pero, si tengo que elegir una, me quedo con los jardines de Méndez Núñez, que fue donde más he disfrutado. Allí jugaba al balonmano y luego estaban las barracas del verano, las tómbolas. “Si no le toca, ¿me la da?” era la frase que decíamos. Me acuerdo también de la tómbola del Deportivo, que salía la cara de los jugadores.
¿Calle de la Estrella o calle de la Barrera?
Me gustan las dos, pero la Estrella. Cuando estudiaba Magisterio y salíamos, nos íbamos allí a los bares a tomar el vinito con la tapa. Empezábamos en La Cuarta Patata, que estaba detrás del Banco de España, y luego acabábamos en el Anduriña.
¿Bebe agua de Emalcsa o agua embotellada?
Suelo tomar el agua del grifo, que sabe perfectamente, pero también tengo agua mineral que tomo muchas veces, que es Cabreiroá.
¿Playa de Riazor o playa del Orzán?
Me gustaba mucho la del Orzán cuando era pequeño porque tenía una arena fenomenal para jugar al fútbol. Luego fui más de Riazor.
¿Cómo se suele mover por la ciudad, va andando o motorizado?
En primer lugar, no tengo carné de conducir. Fui dos veces a la autoescuela y no es lo mío. Me muevo andando. ¿Que tengo mucha prisa? Cojo un taxi, que me deja en la puerta y no hay que andar buscando aparcamiento. O cojo el bus, que me para ahí y en un cuarto de hora estoy en el Obelisco.
¿Es más de helados tradicionales como los de la Colón o de sabores modernos como Bico de Xeado?
Yo iba siempre a tomarlos a la Italiana y ahora voy a la Colón. Me tomo el de tutifruti, que me encanta.
¿Le gustan más las verbenas o los conciertos?
Las verbenas. Recuerdo que, cuando era chaval, cogí el autobús en Cuatro Caminos para irme al Seijal. Iba a todas las verbenas: a Arteixo, a Cambre... A todas las verbenas. Los conciertos también me gustan. Sigo siendo un enamorado de Pucho Boedo, Ana Kiro, Manolo Escobar y Los Satélites. ¿Sito Sedes? Un auténtico crack.
¿Prefiere la fiesta de Carnaval o es más de San Juan?
Aunque me disfrazaba mucho (recuerdo aquellos bailes en el Finisterre), soy más de San Juan. De niño me gustaba mucho ir a coger la leña, a veces robarla, para hacer la lumerada y luego las sardiñadas...
¿Dice más chorbo o neno?
Me quedó mucho el apego del neno de Arsenio. Es una persona para mí muy entrañable, él y su familia, y me emociona mucho hablar de él.














