
Al vapor, en croquetas, solos o en compañía de la pandilla correspondiente. Los vecinos de Novo Mesoiro han convertido en tradición la mejillonada de apertura de las fiestas, una especie de oda a los hosteleros del barrio, y también un reconocimiento de estos hacia los habituales.
Esta vez, entre A do Cuñado, Mi Barrio y la organización de las fiestas, han sido 330 kilos de mejillones que se acabaron en menos de una hora para varios centenares de personas que abarrotaron la avenida que da nombre al barrio. Ayudó que la lluvia escampase, pero también las ganas de fiestas en una zona que siempre vive con la incertidumbre, hasta las semanas previas, de si habrá festejos o no.
Manuel Val, propietario de A do Cuñado, decidió guardarse 30 kilos de molusco para hacer croquetas, una de las especialidades de la casa y uno de los productos más demandados. Como viene siendo habitual, también puede establecerse una especie de relación masa/tiempo, ya que el marisco apenas duró una hora y se despachó a un ritmo muy exigente para los trabajadores... y para el estómago de los vecinos.
Y eso que solamente se trataba de abrir boca para unas fiestas que no acabarán hasta el lunes, con la actuación de Leticia Sabater como plato fuerte.














