La otra cara de la contaminación: más alergias y durante más meses
El factor ambiental no solo afecta al polen, también a las reacciones a los alimentos, sobre todo a las frutas

Aunque hay alergias todo el año, la temporada más intensa empieza con la primavera y está sobre todo relacionada con el polen. Pero cada año se está viendo que acaba más y más tarde. Esto se debe en gran medida a la contaminación y al cambio climático, que está mudando ese calendario al que también le afectan otros factores, como las especies invasoras.
En el caso del polen, el alergólogo del Chuac Joaquín Martín Lázaro indica que el gran culpable es el cambio climático, que provoca que “se extienda” un poco más la estación: “Sobre todo en Galicia durante la primavera y el verano, hay más horas de sol, pero llueve, y entonces las plantas se están regando constantemente. No es como en el centro-sur de España, que hay un pico de polen, pero luego ya se muere toda la hierba. Aquí dura verde más tiempo”.
Pero el polen no es el único tipo de hipersensibilidad que está viendo aumentar su duración. También lo hacen las alergias a los alimentos, donde las frutas experimentan una mayor afectación. Según apunta el doctor Martín, “la contaminación hace que las frutas expresen proteínas de defensa” que antes no tenían por llevar una vida “más natural”. “Ahora las cámaras de conservación, las plagas, los insecticidas, etc, generan que el alimento –las frutas sobre todo– estén sometidas a un estrés que genera unas proteínas que dan bastantes reacciones alérgicas”, advierte el especialista.
“El coste de las alergias también es indirecto, como el absentismo”, alerta un especialista del Chuac
A esto se añade el hecho que una persona que tiene alergia al polen tiene más probabilidades de terminar padeciendo una reacción a alimentos que uno que es alérgico al pelo de las mascotas. Esto sucede, tal y como explica el experto del Chuac, a que “comparten proteínas que tienen una reactividad cruzada”.
Sucede, sobre todo, con frutas, frutos secos y legumbres, según apunta Joaquín Martín, que indica que las alergias van en aumento también por motivos genéticos y por una cultura cada vez más arraigada de cuidar de nuestra salud. También influye la edad: “Cuanto más te expones a alimentos o medicamentos es más probable que tu cuerpo acabe rechazándolo y provocando una reacción alérgica contra eso”.
Todo ello provoca el cóctel perfecto para un aumento continuado de la población alérgica, algo que tiene un gran coste para el sistema: “Hay un impacto económico directo en tratamientos como antihistamínicos, corticoides, inhaladores, tratamientos para la piel, vacunas, etc. Pero también hay un coste indirecto, como el absentismo. No vas a trabajar porque hechos unos zorros y no rindes. Las empresas también pierden dinero por ahí y los trabajadores autónomos, más”, zanja el alergólogo.

















