Ecos do Sur, treinta y cinco años luchando por la dignidad del migrante desde A Coruña
La presidenta de la ONG hace balance después de décadas de cambios y cientos de proyectos

El sueño que unos jóvenes estudiantes de A Coruña tuvieron en 1991 ha fructificado en la mayor organización gallega de defensa de los derechos de los migrantes. Se trata de Ecos do Sur, ONG que, liderada por Saray Durán, continúa luchando por la dignidad y las necesidades del colectivo de forma incansable. Hoy, 14 de agosto, el organismo cumple 35 años de vida.
“Ecos do Sur nació con un grupo de personas voluntarias que tenía interés en las situaciones que se estaban dando en otros países”, explica Durán, actual presidenta. “Nació como una entidad de cooperación, muy activista, que desarrollaba acciones en países de Latinoamérica o África pero sobre todo en A Coruña, dirigidas a dar a conocer a la población las distintas realidades que había en estos países”, dice. Con el tiempo se fueron ajustando a las necesidades que detectaban en la población migrante en la ciudad, y empezaron a hacer actividades como clases en español o a ayudarles con la asesoría jurídica o la atención sociosanitaria, siempre adaptándose en función de las necesidades que detectasen entre la población migrante.
Durán, que llegó a la ONG en 2009 como trabajadora social, ha visto Ecos do Sur crecer de los diez trabajadores que tenía en aquel momento a los 67 de la actualidad. También han extendido su presencia a las cuatro provincias gallegas y a Madrid. Así, desarrollan entre 80 y 100 proyectos de todo tipo al año.
A través de las tres líneas de trabajo que Ecos do Sur sostiene en la actualidad (Acceso a Derechos Esenciales, Formación y Empleo y Activación Social), la ONG ha diseñado y desarrollado cerca de 1.000 proyectos de transformación social que han sido apoyados por administraciones públicas y entidades privadas a lo largo de los años. Son más de 37.000 las personas y familias a las que la asociación ha acompañado en estas tres décadas y media, procurando nuevas oportunidades de empleo y participación que garanticen un futuro mejor para cada una de ellas.
La asociación ha vivido de la mano de los migrantes que asesora todo tipo de crisis internacionales, y también severos cambios en una sociedad que ha cambiado mucho desde los 90. Aunque quizá no lo suficiente: “Estamos en un contexto muy complejo. Nos ha costado muchos años conseguir estabilizar unos derechos que ahora parece que están más cuestionados, y eso nos preocupa”. En su opinión, “se están incrementando los discursos de odio, la polarización está a la orden del día y se está incluso criminalizando a organizaciones como la nuestra por hacer su trabajo”. Y eso afecta a la población migrante, por lo que “es importante que nosotros hagamos una labor contra esa desinformación que tanto daña la opinión pública”, manifiesta Durán.
Frente a ello, divulgación y trabajo. En los últimos años, han tratado de explorar nuevos horizontes para lograr un futuro mejor para cada persona migrante: han afianzado su labor en vivienda y acogida con un enfoque innovador basado en el concepto de “hogar primero”, con el que han lanzado programas para la ayuda del acceso a la vivienda. “Cuando hablamos con los migrantes valoramos que cada vez era más difícil para ellos, en el contexto actual, acceder a una vivienda”, explica.
Memoria de 2025
Recientemente, la ONG publicó su Memoria de Actividades del año 2025, en la que queda constancia del recorrido ascendente de la organización. Durante ese año 2.117 personas acudieron por primera vez a sus servicios en Galicia y Madrid. El área de Derechos Esenciales impulsó 25 proyectos dirigidos a mejorar el bienestar y la estabilidad de 2.565 personas en situación de vulnerabilidad, fortaleciendo redes de apoyo comunitario y el acceso a recursos básicos.
El área de Formación y Empleo desarrolló 21 proyectos de capacitación e inclusión laboral dirigidos a 1.588 personas desempleadas o en situación de precariedad, promoviendo oportunidades de empleo digno y fortaleciendo la autonomía económica de las familias. Mientras que el área de Activación Social promovió 19 proyectos orientados al fortalecimiento de la convivencia y la movilización ciudadana, favoreciendo redes de colaboración y compromiso social en defensa de los derechos humanos y la diversidad, con la participación de 4.702 personas.
No les basta. “Nuestro análisis siempre va a ser crítico porque pensamos en mejorar los proyectos que hacemos y en incrementar nuestra base social”, comenta Durán. Aunque sí se congratulan por todo lo llevado a cabo a lo largo de los años: “Creemos que nuestro trabajo es positivo porque cada vez más personas confían en nosotros para ayudarles, y que contribuye a tener una sociedad más justa y orgullosa de su diversidad”.














