La nueva grada de los Cantones toma forma con una obra que avanza y ya deja ver el resultado final
Miguel Lorenzo prometió derribar la caseta de hormigón del ascensor si gana las próximas elecciones

Dejando de lado las gradas de Riazor, siempre las número uno en el corazón de los coruñeses, quizá el segundo graderío más conocido o relevante de la ciudad en un futuro será el de los Cantones. Una plataforma escalonada, que da la espalda al ascensor del aparcamiento subterráneo, que ya ha suscitado críticas como las del Partido Popular y que estos días ya deja entrever su forma final.
Los transeúntes que crucen estos días los Cantones podrán ver cómo avanza el estado de construcción de la grada, detrás de la caseta de hormigón que cubre el mencionado ascensor. Por tanto, podrán formarse también una opinión sobre una construcción que, como otros aspectos de toda la obra, no convence al líder de los populares locales y candidato del partido en las próximas elecciones municipales, Miguel Lorenzo. Este llegó a decir hace escasos días que acudiría con “un pico y una pala” a la zona si vence en los comicios de mayo para tirar abajo lo que calificó como un “búnker”, en referencia a la caseta.
Falta de árboles
Más allá de las críticas populares en este caso concreto, lo cierto es que no es la primera vez que alguno de los cambios introducidos en la reforma de los Cantones levanta algunas ampollas. La ausencia de zonas verdes en la actual zona del Obelisco, así como el traslado del metrosidero, al que se oponía parte de la ciudadanía y que ya da signos de haber empeorado su salud, han suscitado críticas entre buena parte de la ciudadanía.
La ausencia de zonas verdes y el traslado del metrosidero también fueron cuestionados
Los coruñeses no ven con buenos ojos que la obra aglutine tanto cemento sin contar todavía con árboles (se plantaron ya algunos frente a los bancos, pero tardarán en crecer) que den sombra a quienes se sienten allí.
Ante las diferentes críticas a la obra, la alcaldesa ha comunicado desde su comienzo que había que esperar al resultado final para juzgar en condiciones los cambios. Así, solo el tiempo dirá si el nuevo graderío merece o no convertirse en un nuevo espacio para el esparcimiento y ocio de los coruñeses.















