Guía para las embarazadas frente a uno de los veranos más calurosos de A Coruña
El Belén detecta que muchas consultas tienen como origen una elevada exposición a las altas temperaturas

Este verano está siendo uno de los más cálidos en A Coruña desde que hay registros, con seis jornadas en lo que va de año con temperaturas por encima de los 30 grados. Una situación que ya está pasando factura a los pacientes más vulnerables, con un aumento de las complicaciones en los enfermos crónicos. Pero estos no son los únicos que sufren las olas de calor, también las embarazadas afrontan un verano complicado. Desde Maternidad HM Belén perciben que muchas consultas tienen como causa una exposición prologada a las altas temperaturas sin tomar las medidas adecuadas, por lo que recuerdan las principales recomendaciones en este período estival.
“El calor no suele ser directamente un motivo de urgencia, suelen venir más por situaciones muy específicas. Luego, en la consulta, cuando tú les preguntas qué ha pasado, una de las causas es que han estado mucho tiempo expuestas a temperaturas elevadas sin haberse hidratado adecuadamente”, explica el ginecólogo del Belén Víctor Cosme.
La deshidratación es uno de los principales riesgos para las embarazadas, pero hay más. “Cuando hay una exposición prolongada al calor, también hay más riesgo de que se pueda adelantar el parto o de que el niño no pueda ganar mucho peso”, indica el doctor Cosme, que añade a la lista de síntomas las náuseas e hipotensión.
Por ello, desde el Belén lanzan una serie de recomendaciones para evitar complicaciones o que incluso se llegue a un golpe de calor, una condición médica muy grave que puede llegar a ser mortal. Una de las más importantes es beber sin tener sed: “Mínimo dos litros y medio o tres litros de agua al día”.
Un truco para saber si uno está deshidratado, apunta el doctor Cosme, es el color de la orina: “Si está muy cargada, muy amarilla, nos puede decir que estamos deshidratados”.
La comida también resulta clave frente a estos episodios de calor intenso. En este sentido, el ginecólogo del Belén recomienda una alimentación que evite el exceso de sal y azúcares refinados, más rico en proteína y nutrientes vegetales.
También es importante, y más en el caso de las embarazadas, evitar la exposición solar a las horas críticas, entre las 12.00 y las 18.00: “Yo habitualmente les digo en la consulta de este verano que intenten no ponerse morenas. Aunque sea con sombrilla, ir a la playa muchas horas también puede ser tener sus riesgos en este sentido”.
¿Cuándo hay que preocuparse? “En cuanto noten que tienen una sudoración fría, mareos, que están muy revueltas, como si tuvieran ganas de vomitar, dolor de cabeza que aparece repentinamente cuando habitualmente no lo tienen. En esas circunstancias ya hay que llamar a su médico. Pero es mejor que no esperen a llegar a ese punto. Cuando noten que la temperatura no es agradable o es muy sofocante, es mejor recoger, ir a casa o estar en un ambiente más confortable”.
Recomendaciones
1. Beber al menos dos o tres litros de agua cada día es lo recomendable para las mujeres en gestación, ya que la deshidratación es uno de los mayores riesgos durante las olas de calor.
2. Llevar una alimentación adecuada que huya de excesos de sal o azúcares refinados y con mayor presencia de proteínas y nutrientes vegetales.
3. Evitar las horas más críticas y protegerse con sombrillas, gorros y fotoprotectores es fundamental, así como no hacer ejercicio entre las 12.00 y las 18.00 horas.















