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A Coruña

Arantxa Freire | “Echo de menos el Orzán; llego de Madrid y lo primero que tengo que hacer es ir a ver el mar”

Ha recorrido más de 45 países trabajando como periodista en diferentes proyectos de cooperación y ahora vuelve a España para ser la directora de Reporteros Sin Fronteras en nuestro país

Arantxa Freire, en la plaza de San Pablo
Arantxa Freire, en la plaza de San Pablo
Patricia G. Fraga
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Arantxa Freire (A Coruña, 1976) derrocha entusiasmo nada más conocerla. “Nací un Primero de Mayo, el Día del Trabajo, y eso ya marca carácter”, explica. Habla del periodismo con pasión y, aunque dice no tener referentes en su entorno, al hacer memoria salen algunos: “Mi abuelo materno era administrador de ‘El Pueblo Gallego’, un periódico de los años veinte de Vigo, y el abuelo Freire era amigo de Bocelo y se iba a hacer timbas con Ezequiel Pérez Montes, cuando los periodistas eran bohemios y estaban hasta las cinco de la mañana. Y mi abuela, Merche Amador, escribía recetas de cocina en el periódico”. Después de recorrer medio mundo, esta coruñesa acaba de ser nombrada directora de Reporteros Sin Fronteras (RSF) en España, lo que le permitirá venir más a menudo a su ciudad natal.

¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de A Coruña?

La plaza de San Pablo. Recuerdo estar aquí, echando la tarde. Vivir en un sitio donde bajabas de casa y no tienes coches y estás ya en el parque... Era como estar en el salón de mi casa.

¿A dónde fue al colegio?

A Montespiño.

¿Y qué tal estudiante era?

Estudiantísima, chaponcísima. súperestudiosa... y traviesa. Me echaban de clase un montón de veces, pero era estudiosa y responsable. Era inquieta.

Y, en aquella época, ¿qué decía que quería ser de mayor?

Como todo el mundo a los 13 años, arqueóloga. O bióloga. Lo que no quería era ser abogada, que es lo que era mi padre. Estudié periodismo por llevar la contraria a mi familia (sonríe).

¿En qué momento descubre que ese es su camino?

Abría todos los cajones y armarios, estaba todo el día explorando. Me encantaba leerme la biblioteca que había en mi casa, nunca era suficiente. Hacía un montón de preguntas y en mi colegio todo el mundo sabía que yo iba a ser periodista, no hubo ninguna duda.

Antes de ser directora de RSF ha recorrido medio mundo...

Sí, sí, 45 países. En treinta he trabajado con periodistas.

¿En qué consistía ese trabajo?

Intentaba acercar una realidad lejana y hacerla cercana, que puedes tener una gran conexión con una mujer de Senegal igual que con tu vecina. Contaba historias para hacernos entender que la empatía y la solidaridad es algo fundamental en el ser humano, aunque nos intenten convencer de lo contrario.

“América Latina me ha robado el corazón: por la música, la alegría, la ligereza con la que se vive, el humor, la solidaridad y esta devoción-odio que tienen hacia todo lo español”

Hoy abundan las políticas que cuestionan aspectos como la cooperación. ¿Cómo asiste a este debate?

Yo soy una persona radicalmente optimista y creo que el mundo va a mejor. Hay datos para demostrarlo. Otra cosa es que existan ciclos progresistas y antiprogresistas. Estamos en un ciclo bastante reactivo o neoconservador. Como decía Gramsci, es el interregno entre el mundo que no acaba de morir, el fin del capitalismo, y el que está por llegar. En ese momento de interregno nacen los monstruos, en este cruce de mundos hacia un mundo que estoy segura de que va a ser más ecologista, más feminista y mucho menos racista.

De los países donde ha estado, ¿dónde se sintió más en casa?

En América Latina, claramente. Es un lugar que te hace entender lo que es la felicidad. No solo por la lengua, por la música, la alegría, la ligereza con la que se vive, el humor, la solidaridad, la apertura y esta devoción-odio que tienen hacia todo lo español. América Latina me ha robado el corazón.

¿Y qué echa de menos cuando está fuera de A Coruña?

Mis amigos, pasear por el Orzán... Echo muchísimo de menos el mar y, con la edad, cada vez más. Llego de Madrid y lo primero que tengo que hacer es ir a ver el mar. Echo de menos comer por 10 euros, que esto en Madrid no pasa y en Coruña está empezando a no pasar, y a mis amigos y la familia. Y que todo esté a quince minutos. Aquí hago cuatro recados cuando en Madrid podría hacer uno. Y en Lima ya ni te cuento.

¿En qué momento aparece en su vida este trabajo con Reporteros Sin Fronteras?

Yo acababa mi último proyecto, de drogas y derechos humanos con América Latina en 36 países, me iba a Bruselas y una gallega me envía esta oferta de trabajo. Y se la mandé a todos mis amigos. Pero, en el avión, leyéndola, dije: “Pero si cumplo absolutamente todos los requisitos. ¿Por qué no voy a tener la autoestima, a los 50 que voy a cumplir este año, de hacer esto que me apasiona?”. Une mis dos pasiones, el mundo de la cooperación y las ONG y el periodismo. Este trabajo era perfecto para mí. No buscaban periodistas estrellas y yo soy una periodista mediocre, pero una gran conocedora de ONG, así que me lo dieron.

¿Y en qué va a consistir su labor en esta nueva etapa?

Vamos a intentar crear una infraestructura de ONG donde aumentemos la base social, donde haya más periodistas y más amigos del periodismo, que solo se va a defender si hay gente que cree en él. Netanyahu no es el mayor asesino de periodistas porque le da la gana, sino porque el periodismo es importante. Y por eso Irán tiene un agujero informativo y no nos dejan entrar en el país. En este sentido, hay que decir que España ha bajado bastante en la clasificación de libertad de prensa pero por algo curioso: por la precariedad, que es la principal amenaza para la libertad de prensa en España. Si tú no tienes recursos, tu medio es muy precario y no vas a poder encontrar otro trabajo, te vas a censurar.

“Mucha gente valora nuestro trabajo, lo que no puede ser es que sea gratis, que los periódicos pierdan audiencia porque la IA se queda su contenido y no los nombra”

¿Cree que la gente valora nuestro trabajo?

Hay mucha gente que valora nuestro trabajo, lo que no puede ser es que sea gratis, que los periódicos pierdan audiencia y tráfico porque la Inteligencia Artificial se queda su contenido y no los nombra. Ahora mismo, vivimos una crisis de confianza hacia los medios pero Google se ha dado cuenta de lo importante que es que haya buenos periodistas y buenas fuentes para que todo no sea desinformación y fake news. De hecho, en unas inundaciones que hubo en Brasil, pagaron a medios para que hubiera información fiable a la que recurrir en medio de tantos bulos. Cené hace poco con una profesora de Princeton, asesora de Obama y de grandes presidentes, y me dijo: “Qué mal estáis vendiendo el derecho a la libertad de prensa; tenéis que decir que trabajáis por el derecho a saber la verdad. Eso moviliza mucho más”. Este es el gran reto, poner en valor el periodismo, recuperar la confianza con los periodistas y con los medios de comunicación. Como yo soy optimista, creo que nunca se ha hecho mejor periodismo en España que en estos momentos.

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