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A Coruña

Medio siglo del histórico regreso de Salvador de Madariaga a su A Coruña natal

El diplomático y escritor herculino, que vivió todo el franquismo en el exilio, regresó a España meses después de la muerte del dictador, primero a Zaragoza, luego a Galicia

Salvador de Madariaga 1976
Salvador de Madariaga, durante su visita a la ciudad de A Coruña en julio de 1976
Archivo El Ideal Gallego
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Nacido en el número 16 de la calle del Orzán, el político, diplomático y escritor Salvador de Madariaga tuvo que vivir gran parte de su vida en el exilio, concretamente los 40 años que duró el franquismo. 

Diputado y ministro de Instrucción Pública, así como de Justicia, durante la Segunda República, entre otros cargos como embajador de España en Estados Unidos o en París, Madariaga se exilió con el estallido de la Guerra Civil. Durante su etapa fuera del país, entre muchos otros logros, trató de organizar a la oposición al régimen de Franco en el exilio. 

Con la muerte del dictador en 1975, Salvador de Madariaga comenzaba a vislumbrar su vuelta a España, que se cristalizó en abril de 1976. Llegó primeramente a Zaragoza, al monasterio de Cogullada, donde se aisló debido a su por entonces delicado estado de salud, tal y como contaba El Ideal Gallego, que contaba también la rueda de prensa que el diplomático daba unos días más tarde en la ciudad aragonesa, su primer contacto con los medios españoles. En dicho encuentro, dejaba claros los mantras que había defendido durante su exilio: su dureza con el régimen, su oposición al partido comunista y sus anhelos de libertad. “La libertad es el pan del espíritu humano”, aseguraba el coruñés, que también miraba de reojo a la transición: “Pienso que Juan Carlos quiere alcanzar el arraigo monárquico, pero hay fuerzas que se oponen”. Su regreso a España permitió también que, 40 años después, ocupase su sillón, la ‘M’, en la RAE. 

Salvador de Madariaga 1976
Salvador de Madariaga, durante su visita a la ciudad de A Coruña en julio de 1976
Archivo El Ideal Gallego

Pese a su llegada al país en abril, no fue hasta el mes de julio cuando pudo por fin volver a su tierra natal: A Coruña. Fue el 20 de julio de 1976, procedente de La Toja, cuando llegó a la ciudad, al hotel Finisterre, donde fue recibido por una multitud: “Estoy impresionado. No me merezco esto. Me avergüenzo de no ser tan digno de tanto honor. No tengo importancia, señores, ninguna importancia. Siento haberles congregado aquí”, aseguraba el propio Salvador de Madariaga, según recogía El Ideal Gallego. 

Durante su estancia de unos días en la ciudad coruñesa, el diplomático y escritor fue receptor de algún que otro homenaje e incluso firmó libros en la Librería Arenas. 

Su calle

El 22 de julio, un día antes de cumplir los 90 años, Salvador de Madariaga asistió a la inauguración de su propia avenida, que unía, y sigue uniendo, la avenida de Monelos con la de Camilo José Cela. 

El por entonces alcalde, José Manuel Liaño Flores, aseguraba que “Don Salvador de Madariaga tuvo una misión en esta su larga y fecunda existencia por encima de todas las que se hayan atribuído y encomendado, y fue la de airear el nombre de nuestra ciudad por todas las partes del mundo civilizado”. 

La Banda Municipal, dirigida por otro gallego ilustre como Rogelio Groba, amenizó una jornada en la que el homenajeado volvió a tirar de humildad: “Soy simplemente un hombre que hizo lo que pudo, y ya está bien”. Ese mismo día, en el 16 del Orzán se descubrió una placa en su honor: “Aquí nació el 23 de julio de 1886 Salvador de Madariaga. Humanista, escritor, historiador. Diplomático insigne”. 

Durante esta estancia coruñesa, su primera hija, Nieves Mathedds, contaba a Ezequiel Pérez Montes, para El Ideal Gallego, que su padre le hablaba de Galicia: “¡Siempre, todos los días!”. “Él decía que no quería morir sin ver de nuevo su tierra”, algo que consiguió en ese año 76, dos años antes de su muerte. 

Pero no todo fueron homenajes y celebraciones al uso, el 23 de julio participaba el diplomático coruñés en un acto académico del Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses, el mismo organismo que este 23 de julio de 2026 celebra en el palacio municipal de María Pita un acto para conmemorar el ‘50 aniversario do retorno á Coruña desde o exilio de Salvador de Madariaga’. 

Fue el por entonces director de la entidad, Enrique Míguez, quien nombró presidente honorario del Instituto a Salvador de Madariaga, de quien destacó que en sus pocos días de estancia en A Coruña no podía pasear sin que lo parasen por las calles para estrecharle la mano o dedicarle unas palabras. 

En aquel acto, en el que también ingresó en el organismo el doctor Rof Carballo, Salvador de Madariaga fue sonoramente aplaudido antes de dar un discurso en el que veneró la belleza de la Ciudad Vieja, matizando: “Me gustaría poder decir lo mismo de La Coruña nueva”. El diplomático volvía a ser tremendamente aplaudido, recogía El Ideal Gallego, tras abordar cómo se debía considerar a Galicia en el marco de España, recordando que “aunque no me lo han dicho directamente, he sido tratado como un mal español”, afirmaba antes de ser silenciado por dichos aplausos. 

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