Jano Muñoz | “Sigo yendo al aljibe del castillo de San Antón y sigo pidiendo deseos”
El pintor coruñés hace tiempo que cambió la Ciudad Vieja de su infancia por Monte Alto, donde abundan los artistas e incluso han creado una pequeña comunidad en la que se reúnen a menudo

Jano Muñoz (A Coruña, 1971) siempre tuvo muy clara su vena artística. A pesar de carecer de referentes familiares, pensó primero en dedicarse a la música para decidirse después, con notable éxito, a ser pintor. Ahora ha comenzado de nuevo el camino desde cero con otra de sus pasiones, la interpretación. Su infancia es La Solana, la Ciudad Vieja y el castillo de San Antón y ahora, como muchos otros artistas, su barrio es Monte Alto.
¿Lo de Jano es nombre propio o nombre artístico?
Es nombre propio. Lo que pasa es que cuando yo nací tenías que tener un nombre en el santoral. Y como Jano no estaba, pues me pusieron Alejandro. Jano es el dios griego de los principios, con dos caras... Soy Géminis, además. O sea, que todo encaja.
Comprendo que eso de tener un nombre raro marca. ¿En su caso fue algo positivo o negativo?
Bueno, a mí me va muy bien. Hoy en día, con las redes sociales y demás, es más fácil tener un nombre original porque mis apellidos son más habituales, Muñoz y López. Y es, además, el nombre que utilizo para la firma.
¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de A Coruña?
Yo supongo que La Solana. Con mis padres, los abuelos, que iban a veces...
¿A dónde fue al colegio?
A Dominicos.
¿Y qué recuerdos tiene de esa época?
Pues mira, muy negativos, porque yo soy disléxico, con lo cual hubo un fracaso importante. Hasta el punto de que me llegaron a echar del colegio. En aquel momento, cuando ocurría esto, la conclusión es que el niño era así. A los 14 años ya me diagnosticaron la dislexia, tuve un tratamiento con psicólogos y demás y, a partir de ahí la cosa mejoró.
“Como Jano no estaba en el santoral, me pusieron Alejandro. Jano es el dios griego de los principios, con dos caras. Soy Géminis, además, todo encaja”
Y, en aquella época, ¿qué decía que quería ser de mayor?
Yo quiero ser pintor.
O sea, que lo tuvo claro desde el principio...
Sí, el primer cuadro que hice, que lo guardo todavía, lo firmé con 14 años. Era una figura, digamos, con los conocimientos que puedes tener a esa edad, en tonos azules.
Tenía clarísimo que quería dedicarse a esto. ¿Había referentes familiares?
No, no. Simplemente quería ser pintor, pero la música estuvo presente también mucho tiempo y hubo un momento en el que tuve que tomar la decisión: ser músico o ser pintor.
Y obviamente ganó el pintor...
De hecho, de primeras tomé la decisión de ser músico. Lo que pasa es que me tenía que ir a Barcelona, porque aquí no había conservatorio de música contemporánea. Al final, por un tema logístico, como estaba la balanza muy equilibrada, decidí quedarme con la pintura. Sabía que esa decisión, la que tomase, sería hasta el final. Y me puse a estudiar arte.
¿A qué escuela fue?
A la Pablo Picasso. Luego estudié en Barcelona y en más lugares, pero la base salió de ahí.
¿Cómo cayó cuando dijo en su casa que quería ser pintor?
Fatal. De hecho, me dijeron que los estudios no me los iban a pagar y me los sufragué yo. Trabajaba en garitos, hacía pequeñas esculturas y marionetas y las vendía en un rastro que había en Santa Cristina... Me fui buscando la vida. Y lo mismo cuando me fui a Barcelona.
Pero siempre tuvo muy claro que era su camino...
A veces me preguntan –mi hijo, por ejemplo– que cómo se consigue llegar sin un plan B. Yo nunca tuve plan B. Y me ofrecieron trabajos muy jugosos por el camino, pero los rechacé y siempre estuve muy centrado en que tenía que ser así.
No le ha ido tan mal.
No, no me ha ido mal y he de decir que mi madre –mi padre era marino mercante, con lo cual mi casa era un matriarcado– luego fue una persona superorgullosa y presumía mucho de hijo. Yo ahora, como padre, puedo entender ese farol de “no hagas eso porque te vas a morir de hambre”. Además, se dio la circunstancia, hace unos años, de volver a hacer el camino otra vez pero dentro de la interpretación.
“El primer cuadro que hice, que lo guardo todavía, lo firmé con 14 años; era una figura, digamos, con los conocimientos que puedes tener a esa edad, en tonos azules”
¿Y qué tal va ese camino?
Estudiando muchísimo y tomándomelo muy en serio. Se trata de dualizar la carrera y crear un segundo camino paralelo al de la pintura. Pero lo mismo, sin plan B. Es empezar de nuevo de cero y me hace una ilusión bestial estar en un rodaje y ser, digamos, el último. Me siento genial. En la pintura, llegas a una inauguración, eres el protagonista, la prensa, esto, lo otro. Y allí no eres nadie. La interpretación me está aportando un montón de cosas.
¿Qué ha estado haciendo de interpretación?
Hice figuración, algo de teatro y lo último fue ‘Dímelo con besos’, para Vaca Films. Nada, una frasecilla, que es como se empieza.
¿Y la música?
La música la aparqué hace unos años.
¿Por qué ha elegido el castillo de San Antón para hacer la foto?
De pequeño iba mucho al castillo de San Antón y al Museo de Bellas Artes. Y me fascinaban las piezas. En el castillo había la casa del Botero, que era un bar, y yo iba mucho con mis padres. Incluso de adolescente recuerdo ir con la pandilla a las piedras que hay cerca, a fumar a escondidas. Hay un espacio que me parece mágico dentro del castillo, que es el aljibe. Sigo yendo allí y sigo pidiendo deseos, me encanta.
¿Cómo es ser un pintor hoy en A Coruña?
Para mí, el principal problema es que se han perdido referentes. Yo de chaval tenía a Cabanas, a Peteiro... Y, ampliando un poco el círculo, Jorge Castillo, Mampaso, Chelín... Teníamos una admiración hacia ellos. Y esto se ha perdido un poco.
¿Cuáles son sus barrios?
De niño vivía en la Ciudad Vieja y ahora vivo en Monte Alto.
Muy normal en un artista...
Bueno, cuando yo llegué, hace once años, tampoco había tantos pero sí, se está convirtiendo en un barrio muy artístico.Tenemos un grupo allí que nos reunimos para tomar una caña a veces: los dueños de Restory, la librería; hay algún gestor cultural, una diseñadora de joyas... Hemos hecho una pequeña comunidad artística.
Cuando viene alguien de fuera, ¿a dónde lo lleva?
Al monte de San Pedro. Y, a última hora, me los llevaría a tomar una caña en un sitio que se está formando, donde estaba el Arponera o al Uni, que también hay una puesta de sol preciosa.
Si tuviera una máquina del tiempo, ¿a qué momento querría ir?
No me movería, estoy viviendo un presente muy dulce ahora mismo. Eso sí, me gustaría ver por un agujerito el futuro.
Preguntas cascarilleiras
¿Prefiere los churros de Bonilla o los churros del Timón?
Bonilla, Bonilla. Pero... la combinación, chocolate, churros... No, me quedo con Bonilla. Y por el local también, tengo muy buenos recuerdos del local de la Galera.
¿Monte de San Pedro o jardines de Méndez Núñez?
Monte de San Pedro. Me gustan los espacios abiertos. El jardín de Méndez Núñez lo veo más constreñido, aunque tiene unos árboles preciosos.
¿Calle de la Estrella o calle de la Barrera?
La Barrera. Ahora que está todo bastante ‘turisturizado’, quizás la Barrera mantiene un poquito más la esencia, con locales que todavía son antiguos y demás.
¿Bebe agua de Emalcsa o agua embotellada?
Agua del grifo.
¿Playa de Riazor o playa del Orzán?
Playa del Orzán. Hubo una época –ahora hace ya tiempo que no me echo–, que hacía bastante surf y Matadero y Orzán eran las playas donde iba. No frecuento lo que es el arenal, pero sí he disfrutado mucho de ese mar y luego también por cercanía. A veces, termino de trabajar y voy a darme un baño a Matadero.
¿Suele moverse por la ciudad a pie o va motorizado: en coche, en bus...?
Con lo que más me muevo es en bici, con las bicis eléctricas municipales. Pero si tuviera que elegir una de esas dos, diría andando.
¿Es de helados...?
La Colón, sin dudas. Ni me formules la pregunta (risas). Y soy de helado de chocolate con yogur de fresa... De hecho, pinté un cuadro de la heladería, la antigua Colón, cuando estaba en el otro lado.
¿Es más de una verbena o de un concierto?
De concierto. Pero me gustan las verbenas también.
¿Y algún concierto que fuera especial?
El concierto más brutal que vi en mi vida fue el de Roger Waters en Londres. Pero tengo un recuerdo brutal también del concierto de Prince aquí en Santa María del Mar. Además, yo iba en silla de ruedas porque había tenido un accidente de moto.
A la hora de la fiesta, ¿prefiere Carnaval o es más de San Juan?
De joven, te diría San Juan pero, tal y como está ahora constituido, me quedo con Carnaval. Me gustaba el San Juan de barrio. Nosotros hacíamos la hoguera en la plaza de María Pita... Ahora es difícil, ya no hay los espacios que teníamos antes, cuando había muchos solares vacíos. Recuerdo que en Monte Alto hacían una fogata enorme donde está ahora la Domus, en la cantera.
¿Dice más chorbo o neno?
Pues seguro que alguna la digo, pero no soy consciente... Seguro que alguna digo. Y más estando en Monte Alto.
















