El canto a Galicia y al Dépor de Alejandro Sanz vuelve a enamorar a A Coruña
Enarboló la bandera autonómica y estuvo acompañado de una batería enfundada en la elástica verde durante un concierto apoteósico

El rey del desmayo hizo temblar nuevamente a unos fans que, si bien caminan como él más allá de la mediana edad, se dieron un viaje por más de tres décadas de música. Lejos de envejecer, se ha convertido en patrimonio patrio, en un lugar de encuentro intergeneracional. Alejandro Sanz y A Coruña se abrazaron de nuevo casi un lustro después de aquella noche de San Juan de 2022. Y esa morriña pareció invadir al madrileño, quien paseó la bandera autonómica y estuvo acompañado a la batería de la maestra peruana Gisella Giurfa (¡Qué genio!), enfundada en la camiseta verde del Dépor. La tercera declaración de amor llegaría en los bises, cuando antes de presentar a una banda de Champions confesó su amor por el clima de A Coruña, justo cuando la brisa refrescaba una temperatura que había puesto por los aires.
La única pega de la noche fueron los 23 minutos de retraso con los que Sanz se subió al escenario del muelle de Batería, pero hasta el tema de apertura le vino que ni pintado. “Desde cuándo te estaré esperando, desde cuándo estoy buscando…”. De hecho, muchos de los presentes lo estaban esperando desde el martes, o desde primera hora del día. Enfundado en una camiseta negra sin mangas y protegido por unas gafas de sol de aviador, el madrileño mantiene intacto el vigor de una voz con toques de ídolo de adolescentes y tendencia a aflamencarse en una versión más madura. “Boas noites Coruña”, le valió para provocar uno de los recurrentes gritos de las (y los) fans.
En realidad, y tal y como es habitual en él, cada canción estuvo precedida de una glosa en clave íntimo-lírico. “Déjennos vivir en paz, con nuestras cosas, no nos enfrenten ni nos confronten”, comentó antes de citar a Jesús Quintero: “Una canción no puede parar un tanque, pero le puede partir el corazón a quien lo conduce”.
De las 22 canciones que cayeron en el repertorio, buena parte de los hits se los guardó para la recta final, aunque quizás el primer momento de éxtasis colectivo fue ‘Mi soledad y yo’, intercalada entre éxitos más recientes como ‘A la primera persona’. Entre las tareas de Sanz, las cuales sigue cumpliendo con nota, está levantarse en los agudos por encima del coro popular, en este caso compuesto por más de 10.000 gargantas.
Para el ecuador del concierto quedó ‘Amiga mía’, ese himno del cancionero popular que forma parte de la trilogía histórica de ‘Más’, junto a ‘Y si fuera ella’ y ‘Corazón Partío’ (acabarían siendo dos de los tres temas de cierre). Pero sería injusto referirse al desarrollo de Sanz sin hablar de su banda, una formación de marcado son latino que ha reinventado, actualizado y en muchos casos mejorado las composiciones y producciones originales. Especialmente notable se hizo en la mencionada ‘A la primera persona’, o en los solos de bajo y nuevamente de trompeta con los que elevó y dio mil volteretas a la original ‘Cuando nadie me ve’. Y eso es, en definitiva, de lo que se trata muchas veces el directo. Eso, y de acordarse de tocar la fibra de quien tanto cariño te profesa. “No nos olvidamos de Venezuela”, dijo al ver varias banderas y antes de pedir un momento de recuerdo. Un momento de recuerdo en una noche para no olvidar.













