Arturo Abad desvela el desconocido papel de A Coruña en Flandes
El historiador acaba de escribir un libro con el que pretende sacar del olvido uno de los periodos históricos más olvidados de la ciudad

De la época romana a la historia de María Pita o la Guerra Civil, hay diversos periodos o eventos históricos de la ciudad que ya son más que conocidos por los coruñeses. No obstante, el papel de la urbe durante los conflictos de Flandes, que comenzaron a mediados del siglo XVI y tardarían casi un siglo en finalizar, es mucho más desconocido. El historiador e investigador Arturo Abad (que publica sus estudios habitualmente con el Instituto José Cornide y en la revista Nalgures) se ha puesto como misión acabar con ese desconocimiento, a través del volumen ‘A Coruña y la guerra de Flandes 1688-1697’, de Publicaciones Arenas, que presenta el miércoles 22 en el Sporting Club Casino (20.00 horas), y en el que detalla, por ejemplo, la participación de cerca de 200 soldados coruñeses en los tercios de Flandes.
El libro, detalla su autor, “es un proyecto de investigación que tiene su origen en el desconocimiento que se tiene en A Coruña respecto a esta etapa de la historia de la ciudad”. “Sobre este conflicto contra Francia, llamado la guerra de los nueve años, no había nada publicado en el ámbito de la ciudad, y me pareció prudente llenar este vacío”, explica. “Hay partes de la historia de la ciudad que no se conocen, y creo que merece la pena hacerlo porque no puedes entender parte de la actualidad si no es así”, abunda.
El volumen, por tanto, el segundo que publica con Arenas tras ‘A Coruña en la guerra de Sucesión’, “es una radiografía de cómo era la ciudad en ese momento”: “Hablo de los hombres que fueron llevados a la batalla, de cómo vivía la gente entonces, qué enfermedades tenían, cómo morían, cómo se alimentaban... Es una historia centrada en las personas, en cómo hubo algunos soldados que antes de partir a Flandes ya hicieron su testamento porque no sabían si iban a volver, por ejemplo”. Aquí además se celebraron las juntas del reino entre 1680 y 1697, explica, y “me interesaba saber quién formaba parte de la élite gobernante de Galicia y cómo respondieron a las ayudas de Carlos II y cuál era la situación social y económica”. “Me ciño a ese periodo concreto porque para abarcarlo todo necesitaría varios volúmenes”, bromea.
Grandes historias
En el proceso de investigación dio con grandes historias que desconocía, como el enfrentamiento que hubo entre el cabecilla de la iglesia local de la Colegiata, el canónigo Andrés del Campo, contra un capitán general de los tercios, porque “la extracción constante de hombres gallegos a los campos de Flandes empobrecía mucho a Galicia”. “Que aquel hombre se enfrentase de aquella manera al rey, representado por el capitán general, es muy significativo, porque se atrevió incluso a decirlo en un sermón, y el capitán general obligó al cabildo a que abandonase su puesto”, relata.
La investigación también le sirvió para confirmar que A Coruña fue un puerto estratégico en el que se embarcaban las tropas de los reinos de Galicia y de Castilla. También aportó un dinero que se obtenía con el impuesto sobre la sal. “La gente estaba obligada a comprar sal en alfolíes (graneros) como el que había en el Cantón Pequeño, no podías comprarlo fuera de esos sitios, era delito, igual que extraerla tú mismo. Con ese dinero se sufragaba el coste de los tercios”, manifiesta.
En aquel entonces la ciudad apenas tenía 5.000 habitantes, y estaba dividida entre la Ciudad Vieja, donde se reunía la nobleza de Galicia, y la Pescadería, que iba desde la plaza de María Pita hasta la de Pontevedra, donde vivían los marineros y comerciantes, detalla. “Era una zona muy viva. En el libro doy un listado completo de las personas que fueron reclutadas, unas 200 de la ciudad que participaron en Flandes, figuras olvidadas de las que se habla poco”, insiste.
Hubo incluso figuras de renombre, como una suerte de ‘Alatriste’ gallego: “Uno de ellos, de Cambre, don Pedro de Castro, fue un grandioso hidalgo que se alistó y sirvió al ejército de Carlos II de Habsburgo y después a Felipe V de Borbón durante la guerra de Sucesión. Tuvo una trayectoria militar brillante, y llegó a ser virrey de la Nueva España, en México, donde murió en 1734”. “Yo utilizo los libros del capitán Alatriste para comparar cómo era la vida de los coruñeses o de otros gallegos con la idea general de cómo vivían los soldados de los tercios, que generalmente se quejaban mucho porque no les pagaban a menudo los sueldos”, cuenta.
Más allá de esas referencias literarias, se plantea su trabajo como una manera de llegar a la “verdad” histórica. “Creo que la Leyenda Negra es falsa, son fake news alimentadas por Inglaterra. Yo trato de rebatir en este libro muchas mentiras históricas: Carlos II luchó en Flandes porque había heredado de su bisabuelo los estados de Flandes, que eran territorios muy ricos y era un punto estratégico contra los enemigos tradicionales de España, los ingleses, franceses y holandeses”. “Los tercios sirvieron para eso, para defenderse legítimamente de los ataques constantes de la corona británica, pero fue una sangría enorme para los territorios de España”, sentencia.















