El comercio de A Coruña que reivindica el espíritu tradicional de la calle Real desde su escaparate
Luna Lunera cuelga un cartel para agradecer a su clientela la fidelidad que les permite seguir en marcha: "Siempre es un buen momento para dar las gracias"

"Siempre es un buen momento para dar las gracias". Así explican desde la tienda Luna Lunera el cartel con un texto de agradecimiento que han colgado en el escaparate de su local de la calle Real. No se trata de una efeméride redonda ni de una celebración especial, simplemente, un texto para dar las gracias a sus clientes, fieles a su tienda en una vía en la que negocios enfocados al turista van ganando terreno a los tradicionales.
"No es por nada especial, se nos ocurrió hacer eso y lo pusimos en práctica", explica Carolina Carrillo, al frente de Luna Lunera junto a su hermana Goretti desde hace casi 33 años. "El 22 de diciembre cumplimos 33 años. Sí, también nos sorprende a nosotras", empieza el texto situado en una de las fachadas de Luna Lunera, un establecimiento dedicado a moda infantil y productos de puericultura.
En este tiempo, dicen, han sobrevivido "a varias crisis, a la moda del 'lo quiero hoy y lo quiero ya', ya a clientes que dicen 'solo miro' mientras huyen rápidamente hacia la puerta. Pero aquí seguimos. Sin drones entregando paquetes, sin algoritmos vigilando tus movimientos, sin un CEO en yate tostándose al sol", se puede leer en el mensaje. "Hemos pasado por varios crisis, por el cambio de mentalidad, por internet. Las obras de La Marina de estos últimos años tampoco han ayudado. Al final, que podamos seguir pagando el alquiler, se agradece", comenta Carolina Carrillo.
Muestran desde Luna Lunera un inmenso orgullo de ser un "pequeño comercio del de verdad: en el que te atienden, envuelven con cariño y te sonríen aunque sepamos que luego lo buscarás más barato en internet". Y todo esto es lo que les ha permitido llegar a esos 33 años de historia, gracias a "clientes fieles y clientes a los que les gustamos, que quieren volver". "Cada día recibimos a gente nueva y por eso tenemos que estar agradecidas a todo el mundo", afirma Carolina.
Luna Lunera, además, por dedicarse a los más pequeños, tiene un componente generacional entre su clientela, que se ha ido formando en estos años: madres que compraron en la tienda productos para sus hijos, ahora lo hacen para nietos. "Porque sin ti, Luna Lunera no sería una tienda, sería solo un local vacío", reza su mensaje. Pero el texto no tiene sabor negativo, sino optimista. "Al final vemos que los locales nos mudamos, cambiamos, cerramos, por desgracia. Vemos todo eso y al final, empatizas y te pones triste, te pones contenta, te da miedo, en los inviernos quieres cerrar, es todo un bucle de sentimientos", comenta Carolina, que tiene claro que tanto ella como su hermana deben ser "muy optimistas y muy agradecidas. Eso es lo principal".













