La vecina del Orzán que quiere oler las flores en la calle y nada más
La vecina vive justo frente a la plaza del Africano, donde a menudo se alivian los clientes de los bares próximos

De cualquier grieta en el cemento puede brotar una planta pero a veces necesita ayuda. Por eso Ángeles Vidal, vecina del Orzán, decidió plantar algunas flores para alegrar la plaza del Africano, que se encuentra frente a su casa. La idea se le ocurrió a su hija, Iria Abad, que cada día la saca a dar un corto paseo. Se da la circunstancia de que la vecina padece alzhéimer, a lo que hay que añadir su avanzada edad, de 95 años, así que estos breves recorridos por la plaza son todo lo que le permite su condición física. Al ver la calle tan desolada, con macetas sin plantas, y además, con un fuerte olor a orina, su hija tomó la decisión de hacer algo por alegrar su vida, dado que, como ella misma recalca, el Ayuntamiento no ha respondido a sus llamadas.
“Siempre que bajamos me decía ‘Qué feo está esto! ¡Qué mal huele!”, explica Abad. El problema es que los fines de semana, la zona del Orzán se vuelve uno de los epicentros del ocio nocturno de la ciudad. Los bares cercanos se llenan de gente y también las calles y las terrazas. Toda esta gente bebe y luego siempre hay quien considera que puede aliviarse en cualquier rincón. Abad no es la primera vecina en quejarse del olor insoportable en las esquinas o en los portales, que a veces baja formando riachuelos hasta San Andrés.
Durante la semana, además, también hay quien orina en los rincones aprovechando como cobertura a prueba de mirones el gran contenedor que hay en la parte superior del parque. “Son usuarios de la Cocina Económica, que se pasan el día bebiendo”, explica la hija de la nonagenaria que reconoce que, cuando se quejó de esto ante ellos, se excusaron explicando que no tenían otro sitio, y que el Ayuntamiento debería instalar retretes portátiles.
La situación empeora con el verano y las temperaturas, porque llueve menos, y el olor sigue presente en el suelo y en las paredes durante más tiempo. Justo cuando apetece más salir y disfrutar del buen tiempo, la plaza se vuelve más desagradable a la vista. Y al olfato.
Cuando retiraron el contenedor, la situación resultó ser aún peor, porque dejaba más espacio para poder orinar. Así que, para alegrar a su madre, a Abad se le ocurrió lo de plantar flores. Ella sabe que no es lo habitual, pero no sabía qué más hacer. “Llamé cuarenta veces al Ayuntamiento, pero nunca vienen”. Incluso pidió a un operario del servicio de limpieza que lavara con agua la zona, que se encontraba a solo diez metros, pero este se negó porque dijo que tenía que ajustarse a las órdenes.
Por eso hace unos meses plantó unas flores. Para su sorpresa, estas desaparecieron, robadas por alguna mano anónima, pero no se rindió y plantó otras nuevas en la maceta vacía que forma el muro superior de la plaza del Africano. “Cuando bajamos, las regamos”, explica. Las plantas aportan una nota de color en lo que, de lo contrario, sería una plaza gris. También pegaron al muro un cartel en el que puedo leerse. “Tengo 95 años. He plantado estas flores. Por favor, no me las robéis. ¡No hacer pis aquí! Gracias”.
Abad no confía en que esto sea suficiente, pero asegura que a su madre le gusta más bajar a la calle ahora. Lleva viviendo allí desde hace quince años, como antes lo hizo su abuelo, porque ese piso del Orzán frente a la plaza del Africano ha pertenecido durante muchos años a su familia y quizá por eso quiere este espacio como si fuera su propio patio.
En 2025 crecieron las sanciones por orinar en la vía pública
La memoria de la Policía Local de 2025 señala que las denuncias sobre la ordenanza de limpieza, que fueron 204, representan el 19,4% de todas las infracciones a las ordenanzas municipales. Por orinar en vía pública, la Policía Local recibió 74 demandas y es el asunto que más molestó a los denunciantes, sobre todo a los residentes en zonas del centro, que ven afectados con más asiduidad sus portales por esta problemática. En 2024 fueron 63, de manera que se denunció más durante el pasado ejercicio.














