Gandy | “En Madrid, el rock and roll suena mejor, pero tenía muy claro que cuando pudiera me venía para Coruña”
Habla mucho y con mucho amor de sus dos abuelas, una de Cuatro Caminos y otra de Os Mallos, sus dos barrios en una ciudad en la que intenta disfrutar de cada rincón

Francisco Gómez Seijo 'Gandy' (A Coruña, 1960) nació “en el número uno de Concepción Arenal un martes 13 de diciembre”. Autor de la canción que más se ha identificado con el Deportivo durante años, califica de “perfecto” que “un tipo con mucha trayectoria” como Xoel López haga el himno. “Igual que me gusta muchísimo la canción de Jesús, de Mar de Fondo –explica–; todo el que tenga algo que pintarle, escribirle o cantarle al Dépor, genial. Somos una familia, yo llevo el Dépor metido dentro”. Desde hace 29 años, tiene una agencia de contratación y producciones artísticas, “como el futbolista que se hace entrenador”, y pelea por su otra familia, los músicos, sobre todo los que están empezando, lo que le ha valido el reconocimiento como Persona del Año de la industria musical gallega.
Eso de nacer un martes y trece, ¿es bueno o es malo?
Es distinto. Algo tiene el último mes de un año y el primer año de una década. Yo soy muy supersticioso, pero del color amarillo.
Como todos los artistas, ¿no?
No sé. En Cacahué, mi compañero Tato siempre iba de amarillo cuando apenas había prendas amarillas y se murió con 21 años. Aquello se me quedó.
¿De dónde viene lo de Gandy? De gandingas; en Madrid todavía me llaman así. Un gandingas es como un tipo nervioso que se sabe todos los chistes, que juega al fútbol... el que llama a las casas para quedar. Siempre he sido nervioso. Mi madre, antes de ir a una visita, me mandaba a dar cuatro o cinco carreras para que estuviera tranquilo.
¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de A Coruña?
Recuerdo a mi abuela en Riazor diciendo: “Francisco, sal del agua”. Y yo: “Ya voy, abuela”.
“Gandy es de gandingas, que es un tipo nervioso que se sabe todos los chistes, que juega al fútbol... Siempre he sido nervioso y en Madrid todavía me llaman así”
¿A donde fue al colegio?
A la Alianza Francesa. Me fui a Madrid cuando tenía cinco años. Destinaron a mi padre, que trabajaba en Renfe, y allá nos fuimos todos. Volví con 16 a vivir con mi abuela, porque allí no estudiaba. Estaba con la guitarrita y mis padres dijeron: “Te vas con tu abuela a Coruña a ver si sacas el curso”. Pero aquí seguí con la guitarrita y a mi abuela le hacía menos caso todavía, aunque la quería más que a mi vida.
Los estudios no eran lo suyo...
Tampoco. Entré en Zalaeta... Tengo una medalla de oro del primer campeonato de futbito. Estaba Fernando Pereira, el pintor, y Jesús Sevilla, que juega al balonmano... Nos juntamos unos cuantos fenómenos que nos gustaba mucho pasarlo bien. Pero el COU no se terminó. Y lo hice cuatro años. Me llamaban el rey del patio; iba poco por clase (sonríe).
Y, en aquel entonces, ¿qué quería ser de mayor?
Pues músico.
Músico, ¿no futbolista?
Igual me hubiera ido mejor... Jugué en el Rayo. Mi padre me llevó a una prueba con cientos de niños y la pasé.
¿Y qué sucedió?
Pues la guitarra, el tabaco, el rock and roll... Y que antes al fútbol iban solo los señores mayores con el puro. No había público femenino y a mí ya me movían las hormonas y con la guitarra era facilísimo. Bajabas al parque con la guitarra y ligabas un montón. Y luego me gustaba la música. Nunca fui un gran músico, ni un gran cantante, pero sí un tipo que he sabido vender mis canciones para llegar a la gente.
¿Le gustaba más estar en Madrid o en A Coruña?
En Madrid, el rock and roll suena mejor, pero tenía muy claro que cuando pudiera me venía para aquí. Estuve yendo y viniendo y al final puse la Casa de las Tortillas y ya me quedé. Quise venirme a descansar y tener hijos.
¿Cuántos hijos tiene?
Tengo tres aquí y una postiza en Madrid, que es hija de mi hermana, pero la quiero mucho y es como una más. Me encantan los niños. Hubiera tenido más, pero me acordé tarde; la primera la tuve con 39 años. Reconozco que me divertí mucho antes de tener los niños. Y luego me divertí más con ellos.
¿Cuáles son sus barrios aquí en A Coruña?
Soy de Cuatro Caminos, pero estoy afincado en los Mallos. Allí tenía a mi abuela y allí me fui a vivir cuando se murió la otra.
¿Qué le gusta de vivir allí?
Los recuerdos que me trae cada esquina. Recuerdo cuando iban las pescaderas con las patelas y mi abuela regateaba hasta la muerte por las parrochas... Abría y cerraba la ventana veinte veces. Aquello ha cambiado mucho: ahora es multirracial y está mucho más animado.
Hablando de la Casa de las Tortillas. ¿Fue su mejor proyecto?
Sin lugar a dudas. La idea de traer aquí una tortillería fue algo innovador. Ahí teníamos un nido de artistas y cultura. Daban las doce y siempre sobraban patatas y huevo, pero no se tiraba. Venían con sus guitarras y tocábamos y cantábamos hasta que nos lo permitía el cuerpo. Venían del Patacón y nos traían cubatas para que siguiéramos tocando. La tortillería estaba llena con las cenas y mucho más llena después de las cenas. Y allí nació el rock del Deportivo.
Hablemos de esa historia...
Se nos ocurrió allí, en la mesa uno, y la grabamos con una caja de ritmos porque no teníamos batería todavía. Era una canción para animar la promoción de ascenso. Y también me quería ligar a Teresa. Pensé: “Si me ve que soy un cantante, lo mismo funciona”. Y, cuarenta años después, es la madre de mis hijos y seguimos juntos.
O sea, que sí funcionó...
Seguramente, sí. A lo mejor ella no piensa lo mismo (risas).
Se habrá forrado con los derechos de la canción...
No, no, no tengo un duro, no me llega nada. De hecho, en Spotify la canción que suena la canta un italiano, no soy yo.
¿En serio?
He hablado con la SGAE y me han dicho que bueno, que claro que sí, que no, que caiga un chaparrón... Mucha gente se piensa que soy yo. Es que me imita guay el tío.
¿Qué le hace sentirse orgulloso de su ciudad?
Mi ciudad es todo. Intento hacerle canciones a mi ciudad, a la cerveza, al Dépor, al Liceo... A mí es que Coruña me atrae muchísimo. Tengo una canción que se llama ‘Coruña mía’ y es mi favorita. Intento beberme cada rincón de esta ciudad y perseguir mi gran proyecto, que es cuidar a los grupos más jóvenes y a las salas de conciertos. Se apoya mucho a los grandes eventos, que traen mucha gente y eso es bueno para todos pero, sin dejar de hacer eso, hay que atender a los grupos que están empezando y en invierno. No todo es verano. Algún día lo conseguiré.
Si tuviera una máquina del tiempo, ¿a qué momento de la historia de la ciudad le gustaría ir?
A la Fábrica de Tabacos me encantaría, a ver a mi abuela. Pero hay otro momento que es la
inauguración del Coliseum. Fue Miguel Ríos y unos cuantos grupos. Hay unas imágenes por internet terribles de la actuación, cuando Cacahué estaba en todo lo alto, cantando el Rock del Deportivo en un Coliseum lleno hasta arriba y la gente saltaba como tapones de champán.
Preguntas cascarilleiras
¿Churros de Bonilla o churros del Timón?
Me encantan los dos, cada uno en su línea. Procuro alternar.
¿Prefiere el monte de San Pedro o los jardines de Méndez Núñez?
Me contaban mi madre y mi padre que allí fue donde se besaron por primera vez. Me gusta pasear por esos jardines, huelen a historia. Tengo ese rollo, soy antiguo. Soy un señor.
¿Calle de la Estrella o calle de la Barrera?
En la Estrella antes había ese ambiente, cuando yo estaba aquí intentando hacer COU. En esa esquina famosa, que estaba siempre a reventar, donde está ahora lo de Abanca por detrás... Ahí me lo tengo pasado pipa. Era el sitio donde había que ir.
¿Bebe agua de Emalcsa o agua embotellada?
Embotellada. Y luego bebo el agua de la Grela. Aunque me desteté con Mahou, ¿eh? Estando en Madrid, era lo que había. Pero hoy defiendo que sabe mejor.
¿Playa de Riazor o playa del Orzán?
Playa de Riazor, allí con mi abuela. Había un rompeolas y hacía como medio piscinaca. Y entonces era cuando te quedabas allí y no querías salir nunca. Tengo alguna foto bien linda allí, con mi bañador y mi flotador.
¿Cómo se mueve por la ciudad, suele ir a pie o motorizado?
A pie. Y mira que no puedo mucho por mi problema de rodilla, pero voy con la rodillera. Para mí caminar por Coruña es inspirarme; soy capaz de hacer una canción solo caminando. Yo es que soy de cada rincón de Coruña. Es que es lo máximo.
¿Es de sabores de toda la vida, como la Colón o de sabores más modernos como Bico de Xeado?
Yo soy de los de toda la vida, pero tengo que mirar donde los hacen sin azúcar. Tengo diabetes pero, si puedo, un buen helado de nata, de esos guapos que sabe a nata bien...
¿Es más de una verbena o de un concierto? Entiendo que de un concierto...
El caso es que empecé con las verbenas, con el rollo de bailas y todas esas cosas. Pero soy de concierto.
Dígame uno que fuera especial...
He tocado en muchos sitios, pero como aquel del Coliseum... Aún hace poco mandaron, con un fondo nuestro de música y un montón de fotos de ese día. Me gustó mucho.
¿Es más de celebrar Carnaval o prefiere la noche de San Juan?
Ninguno de los dos. A mí me gusta la Navidad.
¿Dice más chorbo o dice más neno?
No digo ninguna. ¿Sabes qué pasa? Que con la edad y con mi trabajo he evitado esa jerga que tanto me caracterizaba antes. ¿Quién la tiene ahora? Mis hijos. Tengo un hijo que es un fenómeno y es el que habla así. Lo que habla es koruño, koruño. Y digo, bueno, pues cuando vayas creciendo y vayas por ahí ya te irás formalizando. Pero me gusta el koruño.












