El movimiento contra los desahucios se renueva después de trece años
La protesta del pasado jueves evoca la que ocurrió en febrero de 2013, que dio gran visibilidad al movimiento Stop Desahucios y ahora la Plataforma polo Dereito á Vivenda recoge el testigo

La protesta que se vivió el jueves pasado en Vicente Aleixandre para evitar el desalojo de una refugiada ucraniana y sus cuatro hijos guarda ciertas reminiscencias con la protestas que se vivió hace 13 años en la calle Padre Feijóo para evitar la expulsión de la octogenaria Aurelia Rey de la buhardilla donde había vivido toda su vida. Aquel desalojo le dio la visibilidad necesaria en la ciudad al movimiento Stop Desahucios, y algo parecido ha hecho el caso de la ucraniana por la Plataforma polo Dereito á Vivenda (y del Sindicato de Inquilinas).
Aunque en 13 años ha habido, necesariamente, un relevo generacional, el caso es que alguna de las caras que se vieron aquel día en Padre Feijóo volvieron aparecer el jueves en Vicente Aleixandre. Por ejemplo, el concejal del BNG, Francisco Jorquera, o el bombero Roberto Rivas, que se convirtió en el héroe de aquella lejana jornada cuando se negó a cortar la cadena del portal tras el que se atrincheraban los activistas para impedir el desalojo. El jueves, su papel fue más modesto, como uno más de los que participaron en la sentada frente al 4 de Vicente Aleixandre. También se encontraba en esa calle de Monelos Antonio Vázquez, abogado de la afectada, Marta Zurahieva, que en su día fue asesor legal de Stop Desahucios.
Presión ciudadana
Aunque la jornada de Padre Feijóo se saldó con una carga policial y el jueves se llegó a un acuerdo, en ambos casos el resultado es el mismo: la afectada tendrá que ser reubicada en un piso que han localizado los servicios sociales. El dueño, al final, recupera su propiedad, puesto que se trata del mandato legal. Sin embargo, para la plataforma, la jornada del jueves demuestra que la reorganización social y la solidaridad vecinal son herramientas eficaces para defender el derecho a la vivienda. “Ningunha das solucións acadadas chegou de maneira espontánea, senón que foron consecuencia directa da presión exercida pola cidadanía organizada”, explican.
Hay que matizar que, mucho antes de que llegara el día de lanzamiento, los servicios sociales estaban trabajando en el caso y ofreciendo alternativas, mantienen fuentes municipales. La versión de los activistas es que ninguna de estas alternativas era real porque no había ningún documento firmado.
Por otro lado, ese mismo día y al mismo tiempo, organizaron otra protesta, aunque algo más reducida, en Os Mallos para apoyar a otro inquilino moroso que iba a ser desalojado, lo que demuestra la capacidad de convocatoria que tiene la plataforma.













