Cambian la cerradura del okupa de la avenida de Os Mallos aprovechando su ausencia
Los activistas de la Plataforma polo Dereito á Vivenda protestan por esta actuación

Si ayer la Plataforma polo Dereito á Vivenda y el Sindicato de Inquilinas se apuntaban un tanto con la demora de dos desahucios programados el mismo día, uno de una madre y sus dos hijos en Monelos y otro de un hombre en Os Mallos, hoy recibía un golpe. Este último caso, el afectado, de 65 años, volvía al domicilio en el 85 de la avenida de Os Mallos para descubrir que le habían cambiado la cerradura.
La comitiva judicial no se presentó ayer en su casa, según afirman los activistas, que se habían concentrado a la puerta para evitarlo, y que le enviarían una nota informativa con una nueva fecha para su desalojo. Sin embargo, hoy a las 12.00 horas cuando volvía a su casa de hacer la compra se encontró con que habían cambiado la cerradura. Según la plataforma, fue la comitiva judicial.
Hay que recordar que Tom lleva dos años viviendo en ese domicilio, donde había alquilado una habitación al inquilino original, que falleció. Después de eso, la propiedad se había negado a alquilárselo a él, así que había permanecido como okupa hasta ahora.
El afectado regresaba al que ha sido su hogar durante más de tres años cuando se encontró a las autoridades. "Me estaba esperando en la calle un furgón de la Policía, y pensé que no tenía que ver conmigo, pero era por mí", explica.
Desahucio "invisible"
La plataforma ha calificado lo ocurrido de "desafiuzamento invisible" y considera y recordó que docenas de personas se habían movilizado ayer para impedir el desalojo de Tom y que este tipo de procedimientos "poden deixar ás persoas afectadas nunha situación de absoluta indefensión".
Recuerdan, además, que el afectado sufrió un accidente laboral que le dañó la espalda y una pierna, por lo que tiene documentada la invalidez y la condición de sujeto vulnerable.
También exigen una solución inmediata para Tom, que pasaría por que se le entregaran sus pertenencias y se le ofreciera un alojamiento digno. "Defender o dereito á vivenda tamén significa garantir que todas as actuacións se desenvolvan con transparencia, respecto ás garantías legais e protección efectiva das persoas máis vulnerables".














