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A Coruña

Aplazado a última hora el desahucio de una vecina de Monelos y sus cuatro hijos

Abel Peña
09/07/2026 09:53

Hacía mucho tiempo que no se producía una protesta semejante en A Coruña, una visión de carteles y activistas frente a un portal que recuerda las que se volvieron tan frecuentes hace más de diez años, durante la crisis hipotecaria. En realidad, fueron dos casos de desahucio por impago: el más dramático, en Vicente Aleixandre, en Monelos, donde se iba a desalojar a una refugiado ucraniana y a sus cuatro hijos y otra en la avenida de Os Mallos, donde un hombre de 65 años se había atrincherado, negándose a abandonar el piso en el que vive desde hace tres años. En ambos casos, la protesta, que congregó a docenas de personas, consiguió demorar el proceso unos cuantos días.

La comitiva judicial acudió primero al número 4 de Vicente Aleixandre para encontrarse con una barrera humana de cerca de 80 personas convocadas por la Plataforma Polo Dereito á Vivenda y el Sindicato de Inquilinas, que coreaban consignas en contra del desalojo como “Hoy es Marta, mañana puedes ser tú” y “La lucha es el único camino”, además de otros lemas como “Contra el capitalismo y su violencia, ahora y siempre ¡Resistencia!”.

Entre los manifestantes se encontraban varios concejales del BNG en A Coruña, con su portavoz, Avia Veira, a la cabeza, así como el portavoz de Podemos, AItor Neira. También podía verse al bombero Roberto Rivas, que se hizo famoso por su negativa a abrir la puerta con una radial durante el desalojo de Aurelia Rey en Padre Feijóo, en 2013. Sobre sus cabezas una pancarta: “12.000 euros para tutelar cuatro menores, 0 euros para alternativa habitacional”.

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Desahucio Monelos
Javier Alborés

 Frente a ellos se encontraban dos dotaciones de la UPR (Unidad de Prevención y Reacción) que se ocupan de los pequeños disturbios que esperaban el resultado de la negociación entre la comitiva judicial y el abogado de la afectada, Antonio Vázquez. Por un momento pareció que no había acuerdo, y los agentes de la UPR se calzaron los cascos

Creció la tensión y los manifestantes hicieron una sentada frente a la puerta, dispuestos a que les sacaran de allí a rastras. Pero, en contra de lo que parecía, se llegó a un acuerdo. Ante la gran presencia mediática y de activistas, las secretarias judiciales propusieron una solución de compromiso, que el abogado aclaró: “É un aprazamento voluntario que depende da parte executante. O acto de hoxe se suspende baixo a condición de que Marta Zurahieva firme un compromiso”. 

Es decir, que acepte trasladarse a una vivienda municipal. Los servicios sociales del Ayuntamiento habían ofrecido este piso el día anterior. Según los activistas, la primera oferta que habían recibido de la concejalía de Bienestar Social, según el Ayuntamiento, la última de varias. El problema, alegaban desde la plataforma, es que no se aclaraba su localización, solo que era una casa de tres habitaciones y dos baños que debería la refugiada ucraniana debía compartir con otra madre y sus hijos.

Además, se trata de una solución provisional, de seis meses, y tampoco puede recibir visitas, ni traerse al gato que es la mascota de la familia. Pero, vista la situación, se ha visto forzado a aceptarla. “Negáronse a darnos os datos da vivenda. Ata agora, estamos no campo da presumible boa fe dos servicios sociais, iso non é unha oferta, é un brindis ao sol. Unha vez que nos temos a solicitud firmada, esperamos facer a mudanza o luns ou o martes”, explicó Vázquez. 

Sin embargo, fuentes municipales niegan este extremo. Matizan que se le ofreció un piso susceptible, llegado el caso, de tener que compartirlo con alguien más en situación de emergencia como ella. Por otro lado, en el documento que firmó figuraba la dirección.   

Violeta Moldes, portavoz de la plataforma, consideró la oferta “totalmente insuficiente” y calificó las condiciones de "peores que la cárcel" y recordó la situación de Zuraheiva como una refugiada con ingresos precarios que provocó que estuviera meses sin pagar el alquiler en un mercado con el precio del alquiler al alza. “Non é unha alternativa de verdade pero lle dixeron que os servicios sociais lle quitarían os nenos”. Conseguida la prórroga, la afectada se asomó a la ventana para agradecer a todos su apoyo con unas emocionadas palabras que suscitaron aplausos.

Desahucio Monelos