La farmacia de Adormideras reabrirá sus puertas el 20 de julio
Un nuevo equipo ha tomado el relevo y se encuentra ultimando los preparativos

El barrio de Adormideras está de enhorabuena. Después de muchos años de abandono, la farmacia reabrirá sus puertas el próximo día 20 de julio. Estos días, el edificio está inmerso en una frenética actividad para tenerlo todo listo. Fernando Alonso Luaces, el nuevo titular, trabaja codo con codo con su equipo, compuesto por Cristina López Ferreiro y Manuela Miñones Vázquez, para que así sea.
Alonso explica que lleva casi un año embarcado en este proyecto, que ha requerido mucho papeleo. "Vengo de otra farmacia en Narón pero tenía ganas de trabajar por aquí, porque vivo cerca, y así llevar una vida más tranquila. Pero ha sido muy difícil", confiesa. "No fui consciente del lío en el que me metía, me he metido en otra cosa igual o peor, a nivel de trabajo", ríe.
Para Miñones, el principal reto será captar nuevos clientes: En este barrio hace tiempo que no hay farmacia y la gente está yendo a otras boticas: "Tenemos que conseguir con nuestro buen hacer que vuelvan a nosotros". Aunque Adormideras sea un barrio pequeño y aislado, del que ellos serán su única farmacia, Alonso no las tiene todas consigo: "Al final, para la gente no es tanto el posicionamiento como el servicio. Como usuario, voy a sitios donde me tratan de determinada manera". Pero está bastante convencido de que, si la gente les da la oportunidad, conseguirán convertirlos en clientes.
Con ese fin ha formado un nuevo equipo, dado que a la gente de Narón Adormideras le quedaba muy lejos. "Fernando y yo nos conocemos desde hace 14 años de otro trabajo. Nos reencontramos hace unos meses, me contó su proyecto, y me encantó", explica López.
Consideran Adormideras como un barrio "bonito, tranquilo, acogedor" y siempre ilusiona comenzar algo de cero. "Llevo trabajando aquí dos o tres meses limpiando esto (después de dos años y medio cerrado), y es muy triste ver un edificio público como es cerrado en vez de dar un servicio al barrio. Me encantaría ver esto vivo", asegura.
El inmueble es, quizá, demasiado grande para una farmacia. Solo la parte de abajo tiene 140 metros. "Más que de sobra para dar un servicio excelente al barrio, de manera que en la parte de arriba haremos algo complementario, para que tenga sentido. Darle una función social", adelanta.














