El examen más duro de los estudiantes: encontrar piso para alquilar en A Coruña
“La gente expresa urgencia y dice que no encuentra nada y que está desesperada”, aseguran expertos

Tras el paso de Selectividad y la solicitud de plaza para acceder a una carrera, los estudiantes se enfrentan a una nueva competición: hacerse con un piso de alquiler en un mercado con una oferta inferior a la demanda. Si ya de por sí para las familias es complicado lograr arrendar una vivienda, para los estudiantes el reto es incluso mayor. Los pisos “buenos”, como los definen en las inmobiliarias, vuelan en cuestión de horas; y otros, los considerados “chollos”, no llegan ni a salir al mercado porque pasan de un conocido a otro.
Las inmobiliarias consultadas no solo hablan de la “desesperación” de los jóvenes por firmar un contrato, sino también del alza de precio que cada año obliga a aumentar el presupuesto. Así, si hace tres años arrendar un piso de tres dormitorios en la ciudad podía salir por 650 euros, el coste alcanza ahora los 900.
La inmobiliaria D7, en el número 4 de la calle Fernando Rey, es una de las más demandadas cada año por parte de los estudiantes. A día de hoy, aseguran, “ya está casi todo alquilado”, sin mencionar de cuántos pisos disponen para este curso. No obstante, afirman que la demanda es “altísima”, mucho más, claro, que la oferta.
En Benito Blanco Rajoy, número 3, se localiza la inmobiliaria Urbeko, que lleva 25 años arrendando pisos a estudiantes. Mirko Sanhueza comparte opinión: “Hay más demanda que oferta”, pero esto, reconoce, ocurre todos los años, ya que “es algo cíclico”. En esta inmobiliaria “solo alquilamos pisos en condiciones óptimas”, pero los precios ya alcanzan los “350 y 400 euros por habitación”. El primer ‘turno’ de salida de pisos para estudiantes a los anuncios de Urbeko va hasta el 15 de julio. Después, para los que no tuvieron plaza hasta el último momento o para los que son de dejar todo para última hora, habrá otra oportunidad desde mediados de agosto hasta la primera semana de septiembre.
Preguntado sobre el perfil de propietario que decide arrendar su piso a estudiantes, Sanhueza abre otro “melón”, y es que, tal y como comenta, muchos se pasaron a este mercado debido a la ley de vivienda. “La gente cada vez tiene más miedo de alquilar por las medidas de protección para personas vulnerables”, entre otros motivos.
Y, pese a que los anuncios de alquiler de temporada, frente a los de larga estancia, ganan cada vez más peso en las plataformas inmobiliarias, no ha habido un alivio especialmente relevante en este curso, en el que también son más los alumnos de formaciones profesionales y grados superiores que se unen al “típico alquiler de estudiantes”. “Sí que es verdad”, puntualiza el trabajador de Urbeko, que “igual algún piso que antes estaba en alquiler turístico sale al mercado para estudiantes, pero son más caros”.
Sanhueza, además, se muestra partidario de alquilar los pisos tras realizar una visita a los mismos. “Hay mucha demanda por alquilar online, pero nos negamos porque un vídeo o algo por el estilo siempre puede traer malos entendidos. Si es alguien de fuera de A Coruña, instamos a desplazarse hasta aquí para ver la vivienda”.
Los “chollos”
Cada año hay pisos que nunca llegan a anunciarse, pese a firmarse nuevos contratos para habitar en ellos. Es lo que muchos denominan “chollos”: muy buen estado, muy buenas condiciones y un precio que no se ve incrementado de forma muy relevante con el nuevo año.
“En los pisos que están muy bien, cuando, por ejemplo, son tres estudiantes y se marchan dos, el que se queda solo ya busca rápidamente a otra gente con tal de no dejar la vivienda”, añade Mirko Sanhueza.
Esto también es comentado por Iris Arrio, responsable de AGH Inmobiliaria, en el 27 de la calle Posse. “Hay gente que renueva su piso solo porque se ponen a mirar el mercado y ven que lo que tienen es mejor de los que hay”. Esta profesional del mercado inmobiliario expone que la gente “expresa urgencia y dice que no encuentra nada y que está desesperada por alquilar”.
Además, el factor del precio no deja de sorprender: si hace tres años un piso podía costar 650, las rentas han crecido hasta los 900 euros de media, apunta. “Se disparó el precio desde hace tres años, por lo que el presupuesto de cada estudiante, si antes era de 250-300 euros, ahora es necesario ampliarlo”. Como es normal, pese a la urgencia, la gente no quiere desembolsar estas cantidades en “cualquier cosa”. Así, en cuanto a las zonas preferidas para vivir durante el curso, destaca “el centro y Cuatro Caminos o una zona más cercana a la estación de tren”, como podía ser, por ejemplo, Os Mallos. “Hay excepciones que priorizan estar cerca del sitio donde estudian”, añade Arrio.
El Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia (Coafga) alertó en numerosas ocasiones de que un alto número de viviendas en A Coruña no son aptas para su uso, al no tener las condiciones mínimas de habitabilidad.
La entidad manifestó la última vez que se refirió a este asunto que los pisos tienen que disponer de instalaciones seguras y actualizadas de gas, electricidad y agua: “Cada vez hay menos viviendas en el mercado y el miedo de los propietarios a alquilar hace que nos encontremos infraviviendas a disposición de los arrendatarios”.
El mobiliario en malas condiciones y el escaso o nulo mantenimiento de los pisos es otro de los factores que más se repiten. “Es una lucha y si quieres exigir también tienes que dar. No amuebles con lo peor que tengas un piso porque sea para estudiantes”, explicó Teresa Suárez, secretaria del Colegio de Administradores de Fincas. Así, pidió que todos los interesados tomen conciencia, tanto los propietarios, como los estudiantes y los padres de los mismos. “Hay también un alto porcentaje de inmuebles sin ascensor, por ejemplo, y una tendencia a considerar el alquiler a estudiantes como un negocio. Lo que hay que transmitir a los jóvenes es que tienen que tener claro lo que tienen que exigirle al arrendador”, resaltó la secretaria de Coafga, que recordó un caso en el que se encontraron en alquiler un gallinero de un chalé de A Zapateira convertido en pabellón para alquilar a estudiantes.
Esta radiografía del mercado inmobiliario lleva a los jóvenes a “agarrarse a un clavo ardiendo. Cogen lo primero que ven porque saben que no hay mucha oferta y que la demanda es altísima. Además, no tienen mucho donde elegir”, concluyó. Así, además de comparar, recomienda no aceptar pagar por ver una vivienda, además de no alquilar sin ver antes el piso ni aceptar desperfectos o un estado malo.
Las redes sociales, los nuevos tablones de anuncios
Si hace años era habitual ver anuncios colgados en farolas o en corchos de establecimientos como supermercados, ahora quienes buscan compañeros de piso se comunican en las redes sociales. Sin ir más lejos X se ha convertido en un verdadero tablón de anuncios, en el que es posible encontrar desde posts buscando compañeros de piso como una vivienda. Echando un vistazo a las interacciones, es normal ver cómo hay gente que se lanza a alquilar un piso entero en soledad para, después, gestionar la búsqueda de personas con las que convivir. También quienes recurren a las redes para localizar una vivienda. “Buscamos una tercera compi de piso para el curso 2026/2027. Está bastante bien ubicado, por la zona de Os Mallos” o “busco piso en A Coruña para setembro, preferiblemente na zona de Riazor e por un prezo que non sexa froito de especulación”, son algunos de los mensajes que se pueden encontrar estos días en X.













