El Ayuntamiento de A Coruña dotará la playa de Riazor de una caseta para bañistas
La alcaldesa, Inés Rey, explicó que desde el Consistorio ya están trabajando en la gran demanda de los ‘Golfiños’

Los ‘Golfiños’ ya tienen su estatua. El grupo de jubilados que cada mañana –independientemente de la estación del año que sea– se reúnen en la zona más próxima a las Esclavas de la playa de Riazor para darse su baño matinal, fue la inspiración del escultor Miguel Couto, que, desde este martes, muestra orgulloso su última obra, ‘Valentina’, como homenaje a este grupo de mayores. Pero, además, el Ayuntamiento también resolverá una de las mayores demandas del grupo: una caseta para cambiarse.
Así lo confirmó este martes la alcaldesa, Inés Rey, en el acto de presentación de ‘Valentina’. “Ya estamos trabajando en el tema de la caseta. Os pido por favor que ahora no dejéis ropa o toallas en la estatua”, bromeó la regidora coruñesa. Y es que, desde que los jubilados se asentaron en la que ya muchos consideran su parte de la playa de Riazor, un aspecto que llamaba mucho la atención a los viandantes eran las perchas que los mayores clavaban en el muro para colgar la ropa antes de meterse en el agua.
Hasta ahora, el grupo de jubilados clavaba perchas en el muro para colgar la ropa antes de meterse en el agua
Ahora, y tras demandar durante mucho tiempo un pequeño espacio, por fin contarán con su ansiada caseta en Riazor. Hasta ahora, las únicas casetas presentes en los arenales de Riazor y del Orzán son las de los socorristas, instaladas varias semanas antes del inicio de la temporada estival y coincidiendo con los trabajos de desmontaje de las dunas protectoras.
Las normas
Con el inicio de la temporada de verano en las playas, A Coruña también estrena normas, conforme a la ordenanza sectorial aprobada el pasado otoño. Entre las principales novedades que trae está el ‘adiós al reggaeton’, ya que la norma prohíbe usar dispositivos sonoros que produzcan ruidos molestos, de manera que se pone fin a los ‘conciertos’ que se apoderaron de los arenales en los últimos años. También queda prohibido hacer fuego, la venta ambulante, el camping o el parcelamiento. Ya desde el pasado el 1 de junio (y hasta el 30 de septiembre) los perros también tienen prohibido bajar a las playas, excepto en el caso de la cala de Bens, que es la única canina de la ciudad.
Hasta el momento, nadie ha incumplido la normativa. Y eso que desde que comenzó la temporada de playas raro es el día en el que los coruñeses no bajen a los arenales de la ciudad. Más si cabe si hay fines de semana con temperaturas por encima de los 30 grados.














