Los otros nombres propios del acuario de A Coruña
Aunque hoy solo apodan a sus focas, han sido varias las especies a las que a lo largo de la historia se les ha asignado un nombre, desde el bogavante Ulises hasta el caballito de mar Hércules

El Aquarium Finisterrae de A Coruña todavía sigue consternado por la muerte de Gastón, el tiburón toro de origen sudafricano que desde 2006 custodiaba la sala Nautilus del acuario. El escualo, que murió a punto de cumplir los treinta años de edad, era la gran estrella del recinto. Durante varias generaciones, Gastón despertó la fascinación de miles de coruñeses que crecieron con el selacio nadando entre aguas herculinas, pero también de todos aquellos turistas que en su visita tenían como parada obligatoria el recinto ubicado en el Paseo Marítimo.
No obstante, Gastón no era el único atractivo del Aquarium. Ni siquiera, el único animal con nombre propio. Desde su inauguración, hace ya 27 años, el centro interactivo dedicado a la divulgación científica sobre la biología marina se ha posicionado como uno de los acuarios de referencia en el norte peninsular por su gran variedad de especies, todas ellas familiarizadas con la costa atlántica. Una de esas especies que el acuario luce orgulloso desde su creación es la foca común. En la actualidad, la Casa de los Peces cuenta con diez ejemplares. La más veterana (en realidad, veterano), Hansi, cumple 29, por lo que es casi de la quinta de Gastón; y las otras cinco, Petra, Lara, Paula, Deneb y Vega -estas dos últimas ya nacieron en A Coruña-, llevan en el Aquarium más de lo que llevaba el escualo sudafricano. El último en llegar fue Jinzi, que aterrizó en A Coruña el pasado mes de abril como resultado de un intercambio con el Oceanogràfic de Valencia, donde ahora viven dos de las focas macho del Aquarium Finisterrae: Fermín (de 17 años) y Altair (de 23 años). Según explica el director técnico del Aquarium, Francisco Armesto, "hubo un momento que tuvimos un total de quince", aunque, la llegada de Jinzi -que cumple cinco años este mes de julio-, permite rejuvenecer el grupo y abre la posibilidad de que puedan volver a criar.
Aunque en la actualidad, salvo las focas, ningún animal está nominado –"la mayoría debido a su corta longevidad", según dice Armesto–, a lo largo de estos casi treinta años sí que ha habido casos de otras especies con nombre propio. Es el caso del bogavante Ulises, un crustáceo de 30 centímetros de largo y cuatro kilos que, aunque solo vivió cuatro años en A Coruña, se llevó el cariño y, sobre todo, el asombro, de todos los herculinos. En el acuario, todavía conservan, expuestas en una vitrina, algunas de las sucesivas mudas por las que pasó el caparazón.

En 2020, se popularizó un caballito de mar que tuvo que ser operado en las mismas instalaciones, después de detectarle dos orificios en la abdomen por los que salían los órganos internos, a pesar de que no se suelen realizar este tipo de intervenciones en especies de este tipo con corta edad. Tras hacerse viral en redes sociales esta historia, los Museos Científicos, en su cuenta de X, hicieron un llamamiento para ponerle nombre. Tras barajar muchas alternativas, finalmente por elección popular se decidió llamarle Hércules, "en honor al semidios que según la leyenda fundó A Coruña y que da nombre a nuestro faro favorito".
Más protagonistas
Otros de los protagonistas y uno de los grandes divertimentos del acuario son los peces payaso. La especie se popularizó gracias a la película 'Buscando a Nemo' y, aunque no cuentan con nombres oficiales, para los cientos de personas que cada día acuden al centro marino, siempre serán Nemo y compañía. "Los niños muestran gran atención a los peces payaso. Se acercan a las peceras de la sala y les hace mucha ilusión ver a Nemo, Dory y compañía", comenta Armesto, quien también apunta que, debido a su enorme popularidad, en el acuario no solo se expone el pez con tonalidades naranja y blanca, también se muestran de rayas negras y blancas, debido a cruzamientos con otros tipos de la misma especie.
A pesar de la muerte de Gastón, la sala Nautilus no está libre de selacios. Las musolas, una especie autóctona gallega, son los 'pequeños' tiburones que también llaman la atención de los visitantes. En total, el acuario cuenta con una decena de ellas, siete comunes y tres musolas pinta. "No tienen esa apariencia de ferocidad que podía tener Gastón, por ejemplo, pero no dejan de ser tiburones", incide el director técnico del Aquarium. Quién sabe si, a falta de Gastón, las musolas custodiarán la sala Nautilus con algún nombre de humano similar a su familiar.















