La despedida que ofrece A Coruña a los cruceros que salen de su puerto
La maniobra de salida de puerto de los trasatlánticos genera expectación entre los paseantes, que la siguen atentamente

Encontrar a un trasatlántico atracado en el puerto de A Coruña es de lo más normal. En 2025 se registraron 180 escalas y 465.000 pasajeros. Hubo 73 días de escalas múltiples, destacando el mes de abril con un hito de cinco buques simultáneos y jornadas navideñas con más de 3.000 cruceristas.
Estos barcos son una constante en la actividad portuaria, aunque siguen generando expectación cada vez que entran o se marchan de la dársena. Prueba de ello es el caso del ‘Liberty of the Seas’, un imponente crucero de 339 metros de eslora que explota Royal Caribbean que visitó la ciudad el pasado jueves, cuando cerca de una veintena de personas se juntó para observar su partida.
Pausa
Poco antes de las 17.00 horas, sonaron unas sirenas y se reprodujo un mensaje a través de la megafonía del crucero, en lo que fue el aviso previo de que iba a comenzar la maniobra de salida.
Algunos bañistas que disfrutaban del buen tiempo en la plataforma de O Parrote decidieron hacer una pausa para contemplar este momento, otros paseantes se acercaron a la barandilla por el mismo motivo e incluso también acudieron al lugar personas para realizar una fotografía del momento. A estos se sumaron turistas que se encontraban por los alrededores. Mientras, los pescadores que estaban en la zona permanecieron en la misma posición.

Un hombre contempló atentamente la maniobra. Relató que suele acudir “a menudo” porque le gusta ver a estos grandes buques y detalla que se acercó al lugar mientras su mujer estaba en la peluquería. “Cuando hay barco, me gusta venir. De noche la despedida es mejor por las luces”, comentó.
El ‘Liberty of the Seas’ comenzó la maniobra para continuar su viaje rumbo a Bilbao pocos minutos antes de las 17.00 horas. Los amarradores se encargaron de soltar las sujeciones a tierra y dejar vía libre para que el barco se pudiese mover. Al pasar por delante de la plataforma ubicada en O Parrote, algunas personas incluso saludaron a este inmenso trasatlántico desde tierra mientras pasaba por delante.
Su presencia apenas generó movimientos en el mar. De hecho, el pantalán de la zona de baño ni se movió, como si este gigante ni siquiera estuviese navegando a escasos metros. Eso sí, los socorristas explicaron, a consulta de este diario, que hay otras ocasiones, cuando el crucero se mueve rápido, que se produce cierto oleaje que sí se percibe en la plataforma.
Una vez llegó a la altura del castillo de San Antón, el trasatlántico realizó una maniobra de giro para poder enfilar el canal de navegación del puerto. En su travesía, estuvo acompañado por los prácticos portuarios, que se encargaron de guiar al capitán. Tras cerca de media hora desde el comienzo de la travesía para dejar atrás las instalaciones portuarias, alcanzó la parte exterior de la ría coruñesa. Desde allí, puso rumbo a su siguiente parada, Bilbao. Anteriormente, llegó a A Coruña procedente de Cádiz.














