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A Coruña

Muere Gastón, la estrella del acuario de A Coruña: "Está en el cielo de los tiburones"

El escualo, de casi treinta años, llevaba días en aislamiento 

El tiburón Gastón
Archivo El Ideal Gallego
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El acuario de A Coruña dice adiós a una de sus grandes estrellas, Gastón. Dos décadas ha estado el tiburón alegrando la sala Nautilus. El escualo ha fallecido a punto de cumplir 30 años, el límite de esperanza de vida de su especie.

Gastón, que llevaba los últimos días en aislamiento como avanzó El Ideal Gallego, ha fallecido finalmente este viernes. La encargada dar la noticia fue la propia alcaldesa, Inés Rey, lo que habla del cariño generado por el tiburón estos años: "Durante varias xeracións, Gastón espertou a fascinación de milleiros de coruñeses e coruñesas dende a sala Nautilus. Hoxe despedímolo pero quedará nos nosos mellores recordos", escribió en sus redes sociales.

Decenas de niños que este viernes estaban de excursión en la Casa de los Peces se enteraron del fallecimiento del tiburón por una de las trabajadoras del acuario, que les dijo que Gastón estaba en “el cielo de los tiburones” porque era muy mayor, “un abuelito”. 

Niños en la sala Nautilus tras conocerse la muerte de Gastón
Niños en la sala Nautilus tras conocerse la muerte de Gastón
Dani Sánchez

El fallecimiento de Gastón se produjo cerca de las diez de la mañana de este viernes. El que era el pez más longevo de la Casa de los Peces había sido llevado a cuarentena días atrás.  Cuando El Ideal Gallego se percató que el escualo faltaba de su tanque el pasado 26 de junio, fuentes del recinto indicaron a un periodista de este diario que el animal había sufrido heridas al rozarse contra unas rocas. Se trataba de evitar que fuera molestado por otros peces que nadan en la misma sala Nautilus en la que el hierático tiburón era el rey. Según explicaron desde el Aquarium, el olor de la sangre podía provocar que otros peces molestasen a Gastón, que en el momento de su fallecimiento medía tres metros de largo y pesaba 120 kilos. Sin embargo, el director de los Museos Científicos Coruñeses, Marcos Pérez, precisó este viernes que Gastón "empezó a mostrarse débil hace unos días y eso podía ocasionarle rozaduras contra alguna roca o incluso algún mordisco de otros peces, por eso fue llevado a cuarentena, donde además podían tenerlo en observación constante".

Difícil de sustituir

La alcaldesa, Inés Rey destacó en el programa 'Cita en María Pita' lo difícil que será conseguir un sustituto del tiburón toro. Gastón vino a la ciudad hace 20 años proveniente del acuario de Brest, pero ahora no hay ninguno disponible en el continente. "Los que tienen en Europa son ejemplares que están muy mayores", explicó la alcaldesa. 

Ya en el mandato anterior, el entonces concejal de Educación, Jesús Celemín, encontró un probable reemplazo en Canadá, pero el precio fue considerado excesivo y, además, el covid interrumpió las negociaciones. "Sé dónde se pueden adquirir. Vamos a ir poco a poco", prometió la regidora. 

Lo cierto es que conseguir un nuevo tiburón que lo 'sustituya' se ha convertido en misión casi imposible. Los técnicos del oceanográfico coruñés llevan años intentando adquirir otro tiburón toro, pero se han encontrado con trabas como el que Ayuntamiento no paga por adelantado y no hay muchos que se quieran poner a capturar un tiburón sin que les cubran los gastos. 

El Ayuntamiento de A Coruña tan solo incluye una partida de 12.754 euros en los presupuestos de 2026 para la compra de un tiburón para la Casa de los Peces. Y al precio del propio animal hay que añadir cosas como el transporte, ya que se trata de seres muy delicados que pueden enfermar, por lo que es preciso elaborar un protocolo muy complejo. La última razón que lleva a pensar que quizá Gastón no vaya a tener nunca o en poco tiempo un sustituto natural está también en la propia filosofía del Aquarium Finisterrae. La Casa de los Peces pretende dar a conocer la fauna de las costas coruñesas y gallegas, por lo que no encaja mucho situar en sus tanques especies como la de Gastón, que procedía de Sudáfrica, mientras que sí nadan en la sala Nautilus otros ejemplares de tiburón autóctonos como la musola.

Veinte años en la Casa de los Peces

El tiburón Gastón llegó a la Casa de los Peces en febrero de 2006 e ingresó en la sala Nautilus el 24 de mayo de ese año. Así pues, veinte años llevaba nadando en la sala Nautilus tras su viaje desde el Oceanópolis de Brest.

En concreto, Gastón llegó a la ciudad el 10 de febrero, pero durante los meses que siguieron estuvo en un tanque especial de la sala de cuarentena del Acuario hasta que se consiguió su aclimatación a la calidad y las temperaturas de las aguas gallegas, algo más frías que las de su anterior lugar de residencia.

Cuando llegó, este tiburón toro de origen sudafricano medía tres metros y pesaba 124 kilos.

El tiburón se convirtió en la estrella de Aquarium Finisterrae enseguida, con su tranquilo nado entre el resto de cientos de peces que con respeto seguían sus aletas por la sala Nautilus, pero sin molestar, por si acaso. En un inicio, tuvo una acompañante de su misma especie, Hermosa, pero no hubo química entre ellos como para conseguir que tuviesen crías.

Según expresaba el entonces director técnico del acuario, el fallecido Paco Franco, a El Ideal Gallego, los tiburones toro como Gastón son animales muy peculiares: "Son ovovíparos, es decir, que los huevos se desarrollan no fuera, sino en el interior del útero de la hembra. Después tienen una especie de parto en el cual se alumbra a crías completamente desarrolladas. Ya cuando miden 17 centímetros tienen una dentición cortante y completa, y cuando miden 26 nadan dentro del útero materno y practican el canibalismo intrauterino, es decir que los hermanos se comen unos a otros, hasta el punto de que sólo uno suele sobrevivir".

Durante su estancia en el tanque de la sala Nautilus, Gastón, habitualmente tranquilo e incluso con cara de estar ignorando a todo su entorno, público incluido, protagonizó momentos espectaculares como cuando en noviembre de 2018 atacó y devoró a un pargo de nueve kilos. El personal del acuario explicó que los peces y demás animales de los tanques son alimentados con regularidad aunque esto no evitaba "el instinto depredador de algunas especies". "Es el caso de Gastón. Fue sorprendido por el personal del acuario capturando y devorando un pargo de nueve kilos que nadaba junto a él, momento que pudo ser grabado", informaban los trabajadores.

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