¿Cómo ha cambiado A Coruña desde la última actuación de Tom Jones en Riazor?
El ‘Tigre de Gales’ ofrecerá un concierto el 2 de julio en el Coliseum, 51 años después de que abriera la lata de grandes nombres internacionales con un recital en el Palacio de los Deportes

El próximo jueves 2 de julio regresa a A Coruña Tom Jones, que con su gira ‘Come gather round’ tomará el Coliseum de A Coruña. Y lo hace 51 años después de su última visita: el 1 de mayo de 1975 se presentaba en un Palacio de los Deportes de Riazor que no terminó de responder en lo que aforo se refiere a una figura, la del ‘Tigre de Gales’, que ya por aquel entonces era uno de los grandes nombres de la música.
Temas como ‘Delilah’, ‘She’s a lady’ o ‘It’s not unusual’ ya llevaban años resonando, pero aún le quedaban en la recámara éxitos como ‘Sexbomb’, que tardaría más de 20 años tras su visita a A Coruña en publicar. E incluso alguno de esos temas ya de por sí exitosos se reconvertirían en iconos pop de los 90, como es el caso de la mentada ‘It’s not unusual’, que gracias a ‘El príncipe de Bel-Air’ resonó aún más en las radios de la época.
Música, sociedad y deportes
Pero en 50 años, la ciudad en la que cantó el ‘Tigre de Gales’ y en la que se presenta el próximo jueves es completamente diferente.
En el plano meramente musical, el de Tom Jones era uno de los primeros grandes nombres internacionales que se presentaban ante el respetable coruñés. Es más, desde las islas apenas se recuerdan otras grandes visitas previas, más allá de la de Osibisa en 1973. Y es que la ciudad apenas estaba preparada para grandes citas cuando el cantante británico aterrizó en A Coruña. Tanto es así, que el gran recinto musical cerrado de aquel entonces era el Palacio de los Deportes de Riazor en el que cantó él. El Coliseum (en el que debutará el día 2 de julio) tardaría 16 años en idearse (1991) y otro de los recintos musicales, el Palacio de la Ópera, 14 (1989).
Cuando cantó la última vez en la ciudad, recintos como el Coliseum o el Palacio de la Ópera todavía tendrían que esperar más de una década para ser una realidad
En el plano social, también ha cambiado mucho. No sólo A Coruña, sino el país entero. Jones cantaba en Riazor en mayo, unos meses antes de la muerte de Franco y del principio del fin de la dictadura.
La Coruña de aquel entonces estaba liderada políticamente por Jaime Hervada. Desde aquel momento, solo nueve alcaldes rigieron los designios de la urbe: José Manuel Liaño Flores, Berta Tapia, Domingos Merino, Joaquín López Menéndez, Francisco Vázquez, Javier Losada, Carlos Negreira, Xulio Ferreiro e Inés Rey.
En el aspecto deportivo, es considerable el cambio que ha registrado la ciudad. Sin ir más lejos, el club más laureado de Galicia, el Liceo, apenas daba sus primeros pasos y aún no había descorchado la botella de las celebraciones, a la que en este medio siglo ha echado mano en más de 40 ocasiones, tanto para festejar ligas y copas, como títulos internacionales. Su vecino de Riazor, el Dépor, había logrado solo un título a esas alturas, aunque aún no lo supiera; ahora lucen en las vitrinas tanto ese título olvidado, como la Liga, las dos Copas y las tres Supercopas ganadas a caballo de los siglos XX y XXI.

Calles y barrios
En sí misma la ciudad ha mutado significativamente. Sin ir demasiado lejos del lugar donde actuó, el estadio de Riazor sufrió unos años después una importante reforma para adaptarse a las necesidades de la FIFA de cara al Mundial 82, en los 90 se terminaría de cerrar el estadio y, ya en el siglo XXI se cambiaba su cubierta al completo hasta lo que es hoy en día.
Tampoco sin irse muy lejos del Palacio de los Deportes, la bahía que vislumbró el galés poco o nada tiene que ver con el Paseo Marítimo de hoy en día. Y es que uno de los grandes desarrollos urbanísticos de la urbe herculina comenzaría a hacerse realidad en los años 90 y finalizaría por completo bien entrado el siglo XXI.
El Paseo Marítimo, la ronda de Outeiro, el parque de Santa Margarita o barrios como Los Rosales no existían como tal cuando el ‘Tigre de Gales’ se subió al escenario del Palacio de Riazor
Aunque probablemente Tom Jones no viera necesario utilizarla, una de las principales arterias de la ciudad, la ronda de Outeiro, no estaría completa hasta casi 20 años más tarde de aquel primer recital del ‘Tigre de Gales’. Uno de los pulmones verdes de la ciudad, el parque de Santa Margarita se inauguró dos años después de su visita, y con el tiempo iría ganando elementos en su interior y a su alrededor: la Casa de las Ciencias o el mentado Palacio de la Ópera.
La ciudad en sí misma también se ha ido expandiendo. Tanto es así que tiene más barrios ahora y se vislumbra alguno que otro más de los que conformaban la urbe en aquel lejano 1975. Es el caso de Los Rosales, que nacería también en la década de los 90, Xuxán, que nació oficialmente este siglo XXI o las futuras urbanizaciones de San Pedro de Visma.














