Las cocheras, dos subestaciones y 760 metros de raíles, vestigios de un servicio que revivió durante 14 años
Fue en julio de 2011, durante el mandato de Negreira, cuando fue paralizado de forma preventiva

Fue el alcalde Francisco Vázquez el que decidió recuperar el tranvía. Esta operación supuso la creación de una infraestructura que, poco a poco, se ha ido desmontando. Así renació en la ciudad y así se fue borrando de A Coruña este servicio turístico, del que aún quedan significativos vestigios, algunos de ellos muy valioso s, y no nos referimos a los vehículos, que también, sino a dos subestaciones eléctricas.
Vázquez quiso poner la guinda al Paseo Marítimo con un tranvía de vocación turística. Para su inicio, firmó un convenio con Demarcación de Costas, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, organismo que financió el tendido de la vía.
En enero de 1995 comenzó la instalación de farolas de color rojo inglés. En diciembre de ese año se inició la colocación de los raíles. En julio de 1996 se comenzó a explanar la cantera de Monte Alto en la que se construyó el edificio de cochera-taller, diseñado por el arquitecto José María Valero (el mismo al que se le compró el tranvía 27). Finalmente, el servicio se inauguró el 10 de mayo de 1997, y constaba de un recorrido entre las glorietas de la avenida de Navarra y del castillo de San Antón. En 1999 se amplía hasta la fuente de los surfistas. Después, la red llegará a Puerta Real (2000) y operará entre Matadero y Riazor (2003).
Descarrilamiento
El fin de servicio comercial llegó durante la alcaldía de Carlos Negreira. A raíz de un descarrilamiento, el gobierno local encarga un informe independiente y en julio de 2011 decide un parón que se anuncia como preventivo. Pero el hecho es que nunca más volverá a funcionar. En 2020, ya con Inés Rey en la alcaldía, en plena pandemia de Covid, se cubrieron los raíles del tramo de las playas de Orzán y Riazor para crear un carril de ‘runners’. Después se fueron tapando otros tramos de vías.
Finalmente, el Ayuntamiento coruñés decretó el fin definitivo del servicio de tranvía el 15 de diciembre de 2020 y se liquidó la concesión con la Compañía de Tranvías, que hasta ese momento seguía haciéndose cargo de los gastos de mantenimiento, tales como electricidad y seguridad, si bien estos se revertían después a la cuenta de explotación que abonaba el Consistorio.
Basura en las cocheras
A partir de ese momento ya es el Ayuntamiento quien gestiona el uso de las cocheras, de quien es el propietario, al igual que de los vehículos. Actualmente, el edificio de As Lagoas se usa para almacenar contenedores de basura.
También pertenecen al Ayuntamiento las instalaciones fijas como las subestaciones: hay una en la cochera de As Lagoas y otra en la zona de Las Esclavas. “Podrían emplearse, previa adaptación, para la recarga de buses eléctricos”, propone el experto Carlos Pérez Fontana.
En cuanto a los raíles, se han ido retirando la mayor parte, este año sin ir más lejos. Según los cálculos de El Ideal Gallego, solo quedan 760 metros sin arrancar o soterrar.














