El Ayuntamiento tiene un patrimonio olvidado en tranvías de 4,2 millones
Las cocheras que ardieron este mes cobijan siete vehículos de gran valor económico e histórico

El pasado 13 de junio, un incendio devolvió a la actualidad a una instalación olvidada: las cocheras de tranvías en As Lagoas. Hasta la zona se desplazaron cuatro dotaciones de Bomberos y efectivos de la Policía Local. El fuego se localizó en la planta superior del edificio, en una zona de oficinas muy cerca del tejado. Se ignoran las causas del incendio, pero se sospecha que están relacionadas con las altas temperaturas que se padecieron ese día.
De esas cocheras salió el primer vehículo que recuperó el servicio en 1997. Aquel iba a ser (así se anunció en la inauguración) el primer paso para la instalación en la ciudad herculina de un metro ligero. Esto nunca se llegó a hacer realidad. El servicio turístico pervivió hasta 2011. El fuego no dañó la estructura del edificio, que pertenece al Ayuntamiento. Tampoco a los tranvías que aún cobija, que son de la misma propiedad, pero cuyo estado de conservación es inadecuado, incluso exteriormente, pues han sido deteriorados con numerosas pintadas. “Ya han entrado vándalos en varias ocasiones y han causado desperfectos en los tranvías, principalmente los han pintarrajeado con grafitis. Es posible que haya más daños, pero en cualquier caso aún no serían de importancia para su recuperación”, apunta el coruñés Carlos Pérez Fontana, experto ferroviario que trabajó en la Compañía de Tranvías durante varios de los años en el que se realizó el servicio tranviario de tipo turístico. “Que no se ponga un remedio a este problema puede llevar a una situación de deterioro que haga mucho más difícil su recuperación”, añade.
Tres de los coches guardados en As Lagoas pertenecen a Oporto, que los cedió vía convenio hace 26 años
Este experto explica que son un total de siete los vehículos guardados en esas instalaciones. Calcula que en lo que su gremio se denomina “estado de marcha” (es decir, listos para dar servicio) su valor estimado por unidad es de 600.000 euros, por lo que en total serían 4,2 millones. Cuatro de ellos pertenecen en su totalidad al Ayuntamiento coruñés y otros tres están cedidos a éste por Oporto. “Son patrimonio histórico y como tal se deberían de considerar por parte del Ayuntamiento, tal y como pasa en toda Europa. Tendrían que ser expuestos en condiciones en un museo o venderlos para que circulen en alguna línea turística”, sostiene este especialista.

Esta es la historia de estas siete valiosas piezas.
►Tranvía 32
Es una historia muy bonita la de este tranvía. Original de A Coruña de 1921, había circulado por las calles de la ciudad entre 1922 y los años 60 del pasado siglo. Fue adquirido después por un coleccionista zaragozano, José María Valero. A éste se lo recompró la Compañía de Tranvías de A Coruña y fue restaurado por la empresa vasca Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) con mecánica de un tranvía lisboeta de los años 30.
Fue con el que se reanudó el servicio en A Coruña el 10 de mayo de 1997: su color amarillo, que contrastaba con el rojo de las farolas del Paseo Marítimo y de las propias catenarias, se convirtió en un símbolo de la ciudad, objeto recurrente de postales y fotografías turísticas.
►Tranvía 27
Inicialmente, la línea coruñesa de servicio turístico fue operada por dos coches: el antes citado numerado como 32 y el 27. Este último era una réplica de un tranvía de A Coruña de 1918, con mecánica de un tranvía de Lisboa de los años 30.
►Tranvías 100 y 101
Son dos vehículos originales fabricados en Lisboa en los años 30. Fueron restaurados por la Compañía de Tranvías y ambos pertenecen al Ayuntamiento de A Coruña. De este mismo modelo siguen circulando en la ciudad portuguesa como servicio turístico.
►Tranvía 201 y otros dos vehículos
El tranvía 201 se construyó en Oporto en 1938. Restaurado íntegramente por la Compañía de Tranvías coruñesa, apenas llegó a prestar servicio. Este vehículo fue cedido al Ayuntamiento de A Coruña en 2005 junto con otros dos.
Estos tres tranvías no pertenecen al Ayuntamiento de A Coruña, y en virtud del convenio de cesión firmado en su día por ambas partes, tendrían que regresar a Oporto, ciudad donde otras unidades del mismo modelo prestan servicio turístico y comercial. Antes tendrían que ser restaurados.













