Una nueva amenaza de derrumbe obliga a cortar una calle del centro
El suceso ocurrió el jueves y el Gobierno local apremia al propietario para que se encargue de sanear el inmueble

La calle Orzán lleva desde el jueves cortada. El Día de San Juan, parte de una balconada se desprendió del ruinoso número 114. Afortunadamente, no hirió a nadie, pero la caída de los cascotes obligó a intervenir a los Bomberos, que determinaron que existía peligro. Desde entonces, la calle permanece acordonada.
El tráfico se desvía por el callejón del Africano a San Andrés, pero se ignora durante cuánto tiempo se mantendrá esta situación. El edificio, de dos plantas, se construyó en 1910, según datos del catastro, y es uno de tantos inmuebles que han sufrido abandono en los últimos años y que están cubiertos con una tela precisamente para evitar que los cascotes caigan a la calle.
De hecho, se encuentra al lado de un solar, el del número 116 donde se han instalado apoyos para evitar que el edificio se caiga. Esto es habitual en los inmuebles antiguos, que no tienen buenos cimientos, y que se apoyan parcialmente los unos en los otros. Lo más probable es que la sección de ruinas del Ayuntamiento ordene su demolición.
Si es así, el corte se puede demorar unos cuantos días, como ocurrió recientemente en la calle San Nicolás: en efecto, a principios de este mes se produjo el derrumbe parcial de una medianera en el número 34 de esta estrecha calle peatonal que conecta Marqués de Pontejos con Panaderas.
La situación obligó a cortar la calle, aunque se consiguió reabrirla parcialmente un fin de semana, hasta que el lunes 8 comenzaron las obras de demolición.
También la calle Barrera vio a mediados del mes pasado la desaparición del edificio que había ocupado el número 30, que durante años había generado problemas de okupación y que terminaron abruptamente por un incendio que, se sospecha, fue intencionado y obligó a evacuar el número 29 de San Nicolás, que se encuentra justo detrás. Esto pone de relieve el mal estado de la zona.












