Los casi 5.000 venezolanos en A Coruña: “Hemos sufrido varias pérdidas, son horas difíciles”
Hevega, la Hermandad Venezolana en A Coruña-Galicia, está canalizando la búsqueda de los desaparecidos en los terremotos de Caracas y La Guaira, e incluso ha activado comandos de acción civil

“Qué extraño es enterarte de una tragedia desde lejos, revisar compulsivamente el teléfono, querer llamar a todos y sentir impotencia y culpa”. Esta publicación a través de las redes sociales es la mejor definición posible del estado de ánimo de la comunidad venezolana en A Coruña en relación a los terremotos que han asolado Caracas y La Guaira. Son, según el padrón municipal, casi 5.000. Muchos de ellos han pasado las últimas horas colgados del teléfono móvil y las redes sociales para tratar de localizar a sus seres queridos, a sus familiares. A quienes tuvieron que dejar atrás para encontrar un futuro en A Coruña. Y entre las muchas barreras que se han encontrado sobresale por encima de todas la de la precariedad y la desinformación, todo un acelerante para la desesperación, la incertidumbre y la mencionada impotencia.
En el limbo entre las 164 víctimas oficiales y la proyección de hasta 100.000 que estima el Servicio Geológico de Estados Unidos aparecen todas esas comunicaciones no respondidas, llamadas no devueltas y rastros perdidos. Sin embargo, muchos de los residentes en la ciudad recibieron durante su turno de trabajo la peor de las noticias posibles. Existen casos de familias enteras que se han roto, y de venezolanos en A Coruña que de una tacada han perdido tres o cuatro familiares. Otros, permanecen a la espera.
Migdalia Martínez, presidenta de Hevega, la Hermandad Venezolana de A Coruña-Galicia, tiene dificultades para encontrar las palabras que definan tanto dolor. Y en un venezolano son, valga la redundancia, palabras mayores. “Hemos estado en contacto medianamente como hemos podido, pero son unas horas difíciles y complejas, parece que son pruebas cada vez más difíciles que alguien nos va poniendo”, lamenta.
A la propia hermandad le ha tocado el dolor de manera muy directa, aunque como organización también tiene que lidiar con la tragedia a través de los complicados trámites burocráticos. “Nuestra junta directiva ha sufrido varias pérdidas confirmadas en Caracas y hay información de más personas que han ido sabiendo que habían perdido a sus familiares, pero los trámites oficiales son muy complicados”, explica.
Acción
Los lazos entre A Coruña y Venezuela se remontan, por cuestiones evidentes, a hace décadas. Justo cuando el sentido y la dirección de la búsqueda de oportunidades era a la inversa. La tierra en la que se levantaron inmensos centros gallegos recibe hoy inyecciones de solidaridad y donaciones a través del trabajo de organizaciones como Hevega. Y desde ya los venezolanos en A Coruña se han puesto manos a la obra para adelantarse al oficialismo y sus trabas. “Estamos haciendo el trabajo a través de asociaciones civiles, a las que normalmente mandamos donaciones como medicinas o material quirúrgico”, asevera Martínez. Además, hay varias asociaciones activas “tanto en el interior como en Caracas” que se mueven gracias a la fuerza desde A Coruña.
Como quiera que cualquier ayuda es poca, y que el venezolano es un pueblo marcado por la espiritualidad y la fe, este domingo se celebrará una misa en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Os Castros. “Que la Virgen del Carmen y nuestra Virgen de Coromoto protejan a Venezuela y cada uno de sus hijos. Fe, unión y esperanza para nuestra tierra”, reza la convocatoria. Además, en la propia iglesia se pondrá a disposición de todos los coruñeses un centro de acopio de material para elementos de primera necesidad.
Ese cordón umbilical que une el país caribeño y la tierra de María Pita y que ha servido para unir en la salud y en la enfermedad a dos pueblos que resultan un ejemplo de integración y convivencia. “Porque Galicia y Venezuela llevan tiempo encontrándose: en la morriña que cantamos igual, en la saudade que nos hace mirar al mar y recordar de dónde venimos, en el acento que se mezcla en nuestras casas cuando un abuelo habla en gallego y un nieto responde en venezolano”, recordaba un comunicado público de Hevega con motivo del Día das Letras Galegas. Hoy, esos dos acentos lloran y buscan un resquicio para la esperanza en un mar de escombros.















