Alertan de que en A Coruña opera un grupo que okupa pisos y falsifica contratos
Una empresa especializada en desokupaciones asegura que la trama controla casi 30 viviendas

La okupación sigue siendo un peligro real al que se enfrentan los propietarios de viviendas vacías. Aunque no es tan numeroso como el de los inquilinos que simplemente dejan de pagar, y que constituyen el grueso de los casos de los que se encargan las empresas de desokupación. Una de ellas, Desocupa24Horas, que lleva años trabajando en la ciudad, asegura que existe un grupo organizado que se dedica a localizar inmuebles abandonados susceptibles de ser okupados. No solo eso: también proporcionan a los okupas papeles falsos para justificar su presencia.
La empresa comenzó a detectar coincidencias en varios casos que les han llegado en los últimos meses. En total, sospechan que controlan casi 30 inmuebles, no solo en A Coruña, sino también en Cambre. No es la primera vez que ocurre algo parecido: un okupa que realquila a otro, e incluso le cobra por engancharle la luz, pero esto parece mucho más profesional. Sobre todo, por la falsificación de documentos, que lo convierte en un caso extraordinario. De hecho, es la primera vez que detectan algo así en A Coruña y su área. “En Madrid es algo habitual, pero nunca lo habíamos visto aquí. En Los Rosales fue la primera vez que nos los encontramos y supimos que el contrato era falso porque el propietario había fallecido”, explica el gerente, Francisco Fernández.
Desde la empresa explican que en varios de los casos, es evidente que los inmuebles habrían sido previamente vigilados durante semanas. El objetivo era averiguar si los propietarios los visitaban a menudo. Si resulta que permanecían vacíos durante mucho tiempo, se convertían en los objetivos ideales. “Lo abren, dejan a una mujer con un niño dentro, dejan pasar unos cuantos días y luego lo alquilan”, dice Fernández.
Parte del trabajo de la empresa consiste en visitar a los ocupantes y convencerles de que abandonen la vivienda, tratando de llegar a un acuerdo de algún tipo. Es en ese contexto es cuando les mostraron la documentación que la empresa considera falsa. “Se dedican a sacar notas simples”. Se trata de un documento del registro de la propiedad que informa de quién es el dueño del piso que describe. Luego emiten un contrato falso y venden la llave por precios que rondan los 1.500 euros, y a menudo cobran un alquiler todos los meses, como verdaderos caseros.
Poco a poco, en Desocupa24Horas llegaron a la conclusión de que detrás de todos los casos se halla el mismo grupo. “En realidad, se trata de un clan familiar”, explica el gerente de la empresa. Una madre, su hija, y las respectivas parejas forman la organización en la que cada uno tiene adjudicada una función. Ahora esperan poder recuperar los pisos, y entregarlos a sus propietarios en los próximos días. “Todo se ha hecho mediante mucha negociación y con asesores especializados”, señala el gerente, que rechaza la imagen de “matones” que la opinión pública tiene del sector.
En 2023
No es la primera vez que se encuentran con una banda que se aprovecha del fenómeno de la okupación. En 2023 ya habían detectado un caso similar que afectaba a varios pisos turísticos. Se llegaron a ocupar 25 inmuebles pero la empresa propietaria pudo recuperar todos las propiedades, excepto las últimas tres, de las que se encargó la propia Desocupa24horas.
El gerente de la compañía, que opera en gran parte del territorio nacional, asegura que su delegación coruñesa recibe aproximadamente treinta llamadas semanales de propietarios interesados en conocer los servicios que prestan. La mayoría de los casos están relacionados con inquilinos que han dejado de pagar las rentas de alquiler o con arrendatarios que siguen ocupando las viviendas una vez finalizado el contrato. Entre las zonas de la ciudad con impagos que han detectado se encuentran Os Mallos, el entorno de la estación de tren, Labañou, Los Rosales y el Agra do Orzán. Muchos de estos impagos suman miles de euros, no solo en el alquiler, sino en el de los servicios.















